martes, 2 de agosto de 2011

RAZÓN VERSUS RELIGIÓN

A la vista está que lo religioso es hoy objeto de un fuerte ataque para reducirlo al interior de las conciencias, y si es posible, que las conciencias lo rechacen como mercancía averiada. No es nada nuevo. Los ilustrados del siglo XVIII pretendieron sustituir la universalidad de la religión por la universalidad de la razón. Con una confianza absoluta en la razón del hombre proclamaron a la Razón como señora y maestra que iba a liberar al mundo de tiranías y que la persona humana no estaría sometida a otras leyes que las que ella se diera a sí misma. Las Iglesias como representación de lo religioso eran los enemigos a abatir y a ello se dedicaron con fruición. Nuestros “modernos ilustrados” tratan de continuar la obra de aquellos sin tener en cuenta que los sueños de la razón resultaron en buena parte desmentidos y crearon monstruos espantosos. Hijos de aquella razón fueron los totalitarismos y los socialismos, como formas racionales de organización social, cuyas trayectorias de muerte y servidumbre no pueden ser silenciados.

La razón, no obstante, se ha mostrado útil y eficaz en el conocimiento científico y en la teoría económica, pero tanto la ciencia como la economía no han dejado de estar en manos de intereses que a menudo los utilizan como formas de manipulación y dominación. La razón sujeta a intereses pierde su carácter liberador de la persona. La racionalidad no parece ser un patrimonio en manos de todo ser humano que nos lleve, como la mano oculta del liberalismo económico, a una organización social eficiente pero también justa. Pero ¿quién decide lo que es justo?

Excluido de principio el recurso a cualquier instancia trascendente se ha buscado en el consenso la fundamentación de una moral, aunque sea mínima, para organizar la convivencia. Pero entiendo que el consenso no es suficiente para obligar a todos. Los que no se han sumado al mismo nunca se sentirán concernidos. Incluso los que pueden haber aceptado una norma moral adoptada por consenso, la dejarán incumplida si va contra sus intereses y no les representa una desventaja social. Las normas morales fundadas en la decisión de cualquier parlamento necesitan un aparato penal y coercitivo para hacerlas efectivas. ¿Qué parlamento puede obligarme a amar al prójimo? ¿Qué norma puede obligarme a socorrerlo voluntariamente?

Habermas en su obra La acción comunicativa hace un meritorio esfuerzo en seguir creyendo que el diálogo puede llevar al consenso, aunque no está nada claro que el consenso lleve a la verdad ni a la justicia.

Otros defienden la razón indicando que todos los fallos que se han detectado y puesto de manifiesto, ha sido la razón misma la que los ha mostrado. Por tanto quieren seguir por el mismo camino, quizás interminable de ensayo y error. Si unas organizaciones racionales han salido mal, ensayemos otras a ver si salen mejor. Pero las victimas de tales experimentos no dejan de mostrarnos su situación y Horkeimer hablará del anhelo de que el verdugo no triunfe sobre la victima inocente, el anhelo de que este mundo horrible en el que millones de personas mueren de hambre o a manos de otros no sea lo último. Anhelo que comparto pero que no encaja con una razón que se ha cerrado a sí misma el camino de la trascendencia.

Perseguir el arrinconamiento de lo religioso no es nada “moderno”. Hasta el momento no se ha logrado traducir a un lenguaje profano y laico los contenidos esenciales de lo religioso, por lo que habrá de volver a ellos una y otra vez, depurándolos de toda manipulación, si queremos construir un mundo más humano. No hay que oponer la razón a la religión sino preguntarnos humildemente qué puede aportar religión a la razón para conseguir un mundo vivible, en el que el anhelo de justicia y de lo absolutamente Otro sean posibles.

Francisco Rodríguez Barragán Publicado en Diario Siglo XXI el 19 julio 2006
http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=15226
Publicado Análisis Digital el 20 julio 2006
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?IDNodo=-7&IdAccion=2&Id=13845


REFORMAS POLÍTICAS



La reforma de los Estatutos de autonomía a la que se han lanzado con entusiasmo digno de mejor causa los partidos políticos, cuando los ciudadanos no echábamos en falta tales reformas, pone de manifiesto que lo que realmente se busca no es el bien común sino el disfrute del poder, cuanto más grande mejor, y si es posible sin alternancia. Si para satisfacer estos deseos se descoyunta el Estado y la solidaridad nacional queda sin contenido, no es cosa que por el momento les preocupe. ¡Ya cambiaremos el régimen, ya lo estamos cambiando! Cada región se considera más histórica que las demás aunque haya de recurrir a nebulosas leyendas celtas como la de Breogan, la batalla de Padura, los agravios infligidos a Cataluña por Felipe V, el califato de Córdoba o las hazañas de Viriato. Trasnochados nacionalismos que tratan de vestir con extraños disfraces el ansia infinita de poder de los partidos o más exactamente de sus cúpulas dirigentes.

España necesita reformas, sin duda alguna, pues de no hacerlas, nuestra democracia será, otra vez, un bello sueño que se desvanece en la zaragata de impresentables provincianismos. Estamos asistiendo a un movimiento centrífugo en el que nuestro viejo país puede resultar balcanizado.

Una reforma necesaria es la de nuestro sistema electoral. No existe relación alguna entre electores y elegidos. No conocemos siquiera los nombres de los diputados que representan a nuestra provincia. Hagan la prueba y lo comprobarán. Nuestra democracia representativa no es más que una votación cada cuatro años para elegir a unos partidos y no a unas personas y estos partidos administran luego sus resultados a espaldas de los electores mediante pactos y componendas que no fueron anunciadas de antemano.

Votamos a partidos, digo, y no a personas ya que las listas son cerradas y bloqueadas y los muñidores de estas listas son los que forman la cúpula de cada partido y éstos exigen ante todo ciega obediencia. Si levantas la voz te puedes quedar fuera de la próxima lista. Por lo visto es duro dejar un cargo político, especialmente si esa persona no tiene una profesión en la que poder ganarse la vida. La aprobación de una especie de indemnización cuando termina una legislatura, votada favorablemente hace unos días por todos los partidos, es una auténtica vergüenza, al menos en mi opinión.

Hasta ahora sabemos cuantos electores votaron a cada partido, sería necesario saber el número de los que eligieron a cada candidato, su peso político real como representante, lo que exige un procedimiento distinto de votación. Establecer una relación de confianza entre electores y elegidos mediante un conocimiento lo más amplio posible de los candidatos es también una tarea pendiente. Que no se nos diga que cualquiera puede enterarse. Sus biografías muchas veces son unas cuantas líneas hinchadas. El representante al que votemos debe ser alguien cercano, conocido, a quien se pueda abordar y preguntar. Alguien a quien se pueda pedir cuentas de lo que hizo con nuestro voto. A la elección siguiente puede que ya no esté en la lista o que esté y no podamos tacharlo aunque nos gustaría hacerlo. No es posible. Unos poderosos inapelables confeccionan las listas y el lugar de cada uno para salir o para completar. El elector volverá a picar el anzuelo de su simpatía partidista o decidirá quedarse en casa y dejar de votar. El sistema tenderá a perpetuarse y los políticos defenderán su poder con todos los medios de que puedan disponer.

Esta reforma electoral no es fácil que la asuman los partidos, mermaría su poder. Sólo las Cortes franquistas fueron capaces de votar una ley de reforma política que los dejaba fuera de juego. No obstante hay que ir creando conciencia de la necesidad de una reforma electoral que sanee nuestra democracia. Ha nacido una Coordinadora Estatal para la Reforma de la Ley Electoral en España (www.cerle.org ) que está elaborando atrevidas propuestas que merece la pena conocer. Pienso que esta Coordinadora está abierta a todas las sugerencias que personas preocupadas por el problema quieran hacerle.

Es inútil que nos pasemos la vida quejándonos de las cosas que nos disgustan en lugar de aportar nuestro pequeño grano de arena para cambiarlas. Hagámoslo.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en Diario Siglo XXI el 2 agosto 2006
http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=15480

Publicado en Análisis Digital el 3 agosto 2006
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?IDNodo=-7&IdAccion=2&Id=14247

LOS VALORES HUMANOS EN EL ANTIGUO EGIPTO


Egipto, con sus pirámides, sus templos, sus momias y sus jeroglíficos, ejerce sobre nosotros una permanente fascinación. En el siglo III antes de Cristo el sacerdote e historiador Manetón escribió su Historia de Egipto que abarcaba más de cuatro milenios. Es decir, Egipto llevaba existiendo en aquel momento el doble de tiempo de lo que abarca toda la era cristiana. Conquistado por el empuje de Alejandro Magno sería una viejísima civilización que entraba a formar parte de la koiné griega bajo el dominio de los Ptolomeos en el siglo IV a de C., para pasar después a manos de Roma, a mediados del siglo I a de C., en tiempos de Cleopatra, la reina amante de Julio César y de Marco Antonio.

Dentro del interés general que despierta Egipto, un aspecto inquietante de su cultura es su complicado culto a sus dioses, la costumbre de sus clases dominantes de momificar a los muertos y la creencia en una vida más allá de la muerte para la que había que realizar un detallado ritual que se contiene en el llamado “Libro de los Muertos”, una maravillosa creación del espíritu humano que aparece en forma de jeroglíficos grabados sobre las piedras de las pirámides de las primeras dinastías, luego se conserva pintado sobre los sarcófagos y ataúdes para hacerlo escrito sobre papiro a partir de la dinastía XVIII.

Gracias a Champollion, que logró con la piedra de Rosetta la traducción de la escritura egipcia, ha podido conocerse el contenido de este Libro que contiene una extensa colección de oraciones a todos los dioses y númenes de Egipto, de difícil comprensión para los no versados en mitología egipcia, pero entre las que se encuentra una interesante confesión negativa que tiene que realizar el alma del muerto para tener acceso al mundo de los dioses, cuyo contenido es para nosotros perfectamente entendible, ya que proclama como valores morales nuestros mismos valores, demostrando que la moralidad es algo inherente a la persona y no producto de ningún consenso. Esta confesión negativa es como una letanía de cuarenta y dos invocaciones cada una de las cuales comienza con la invocación a un dios y termina con la proclamación de una conducta intachable, que seguramente tendría sus fallos, pero que al confesarla reconocía la bondad del valor moral que proclamaba.
Así la primera dice:
- Salve, el de las largas zancadas, que sales de Annu: no cometí iniquidad.
Las siguientes:
ڤ ...no robé con violencia,
ڤ ...no maltraté a los hombres
ڤ ...no hurté,
ڤ ...no maté a hombre ni a mujer,
ڤ ...no sisé en el peso,
ڤ ...no obre con dolo,
ڤ ...no fui mendaz, no pronuncié palabras perversas,
ڤ ...no fui falso,
ڤ ...no devasté los campos labrados,
ڤ ...no intervine en asuntos con engaño,
ڤ ...no me irrite jamás sin causa,
ڤ ...no mancillé la mujer de otro,
ڤ ...no pequé contra la pureza,
ڤ ...no desprecié las palabras rectas y justas,
ڤ ...no busque querella,
ڤ ...no hice llorar al hombre,
ڤ ...no perpetré actos impuros ni yací con hombres,
ڤ ...la ira no devoró mi corazón, no me conduje con violencia,
ڤ ...no juzgué con premura,
ڤ ...no hable en vano,
ڤ ...no obré con astucia ni ejecuté con maldad,
ڤ ...no ensucié el agua de los ríos,
ڤ ...mi voz no fue altanera, no me porté con insolencia,
ڤ ...no codicié distinciones,
ڤ ...no acrecí mi riqueza sino con lo que me pertenece en justicia.

Después de esta confesión general el muerto dirige un farragoso discurso a los dioses del submundo, para que le permitan ir avanzando hacia la paz definitiva, en el cual expresa en forma una veces negativa y otras positiva valores morales que seguimos compartiendo tales como:

- Di pan al hambriento, agua al sediento, vestido al desnudo y embarcación al naufrago
- Viví de justicia y de verdad y me nutrí de ellas.
- Libradme del dios Baba que se alimenta de las entrañas de los poderosos.
- Cumplí las ordenes de los hombres, así como las cosas que a los dioses satisfacen y conquisté la paz con el inmortal realizando su voluntad.

Está claro por tanto que hace más de seis mil años estaban vigentes valores morales que demuestran que el hombre los necesita para vivir. Eliminarlos de nuestra sociedad no es ningún avance sino un salto atrás. Sin valores la vida social se hace imposible, pues cada persona tratará de colmar todos sus deseos aunque tenga que hacerlo a costa de los demás. A la postre descubrirá que el hombre es un ser sin fondo, un deseo incolmable, que solamente podrá encontrar sentido a su vida trascendiendo hacia niveles superiores de existencia, niveles inalcanzables si la moralidad desaparece de su horizonte.

Francisco Rodríguez Barragán

Nota. Hay muchas ediciones del Libro de los Muertos fácilmente consultables en las bibliotecas. La edición que tengo es del año 1982 editada por Plaza & Janés .

Publicado en la revista de Ogíjares

UN PRESIDENTE MAGNÁNIMO


Con el mismo gesto mayestático con que Caracalla regalaba la ciudadanía romana a todos los extranjeros o Calígula nombraba cónsul a su caballo y repartía dádivas entre la plebe, nuestro augusto Presidente del Gobierno, en un arranque de su magnánimo corazón, ha decidido que se entreguen 2.500 euros del erario público por cada niño que nazca a partir del momento en que alumbró tan grandiosa idea.

No se trata de una medida estudiada, planificada, financiada, que el gobierno vaya a proponer al poder legislativo para su tramitación por los cauces reglamentarios. El poder ejecutivo y el legislativo, tanto tiempo confundidos, hace innecesario seguir manteniendo la ficción de “parlamentar”. El partido en el gobierno sabe perfectamente que cuenta con el voto interesado de la mayoría que dirán amén a todas sus propuestas. La oposición: ¡bah! Habrá que terminar suprimiéndola, ya que las pocas oportunidades que el reglamento les concede para hablar, en lugar de agradecerlas, las utiliza para crispar a la población y desgastar al gobierno.

El gobierno conoce, mejor que los ciudadanos, lo que éstos necesitan. Los que se quejan son los eternos insatisfechos, enemigos del progresismo salvador que Rodríguez Zapatero quiere regalarnos a la fuerza. ¡Que nadie objete nada! Como decían los del Río, cuando el referendum europeo, hay que hacer lo que digan los de arriba, los que saben.

Nuestro Gran Hermano Rodríguez Zapatero ha estimado, en su magnanimidad, que para traer un niño al mundo hacen falta 2.500 Euros. Cada persona que reciba esta cantidad puede ser un voto seguro para el PSOE, pues la gente no se da cuenta de nada, sino que agradece recibir dinero del Estado. Dinero que el Estado nos ha sacado antes a todos mediante sutiles artimañas, pero esto pasa desapercibido. Los que reciben devolución del Impuesto sobre la Renta se ponen contentísimos en lugar de enfadarse porque el gobierno le ha retenido en exceso de su sueldo. Si cualquiera deja de pagar algo a Hacienda, se lo reclamarán con recargos e intereses, pero si te han cobrado de más, lo que te devuelven no va incrementado con interés alguno.

Se nos dice por el ministro Sr. Caldera, que con esta prestación por nacimiento nos ponemos a la cabeza de Europa en ayuda a la familia en ayudas directas. Estas últimas palabras, dichas como de pasada, ponen al descubierto la realidad de que España es el país de Europa que menos dinero destina a la familia. Es decir, el gobierno, que administra el dinero de todos los españoles, decide las prioridades de inversión, las subvenciones rentables en votos, los pingües gastos de representación pero dedica menos del uno por ciento del PIB a la familia, mientras que el conjunto de la Unión Europea dedica el 2,20%.

La familia necesita ayuda, pero sobre todo necesita que no se le siga destruyendo con medidas que la hacen cada vez más frágil e inestable, que no se le sigan mermando competencias en la educación, que las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar sean efectivas, que la vivienda no sea una pesada carga que condiciona toda la vida, etc. etc..

Pero para estos progresistas la familia no tiene apenas valor, representa algo superior y anterior al resto de las organizaciones sociales y políticas, por lo que debe desaparecer en el maremagnun de otros modelos de convivencia que se ofrecen como equivalentes.

No nos dejamos engañar. Los gastos en pañales y en alimentación de cualquier bebe superan los pregonados 2.500 euros. No nos conformemos con migajas sino exijamos una forma de gobernar más justa y más respetuosa con los ciudadanos, en los que reside la soberanía popular. Votar cada cuatro años no legitima que los elegidos como nuestros representantes, quieran adoctrinarnos, ni legitima que administren a su capricho nuestro dinero y mucho menos que el Presidente del Gobierno actúe con la prepotencia de los antiguos césares del bajo Imperio.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en Análisis Digital el 4-08-07
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=23188&idNodo=-5
Publicado en Diario Siglo XXI el 8-8-07
http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=25961
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FIN DE EJERCICIO. BALANCE Y MEMORIA

Al acabar un año todas las empresas hacen balance del ejercicio y redactan la memoria de sus actividades. La vida de cada persona también es una empresa que realiza día a día sus actividades, sobre las que debería reflexionar cada noche para llevar un control, ya que nada hay más importante que nuestro vivir.
Pero hagamos “caja” cada noche o dejemos de hacerla, el fin de un año es un momento importante para revisar nuestra vida, nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, no solo en el plano económico sino en el de nuestro desarrollo personal. Tenemos que preguntarnos si hemos ganado algo en nuestro ser como personas, si somos mejores o peores o si estamos estancados en la mediocridad y la rutina.
Tener muchas cosas, consumir y gozar sin freno, no nos hace mejores personas. Lo que aumenta nuestra calidad, nuestro ser, es el desarrollo de nuestra capacidad de amar a los demás, de darnos a los demás y ser felices en ello. Nadie hay más pobre que el que gasta su vida en poseer cosas materiales, pues jamás estará satisfecho.
En cambio es verdaderamente rico es el que es capaz de darse a sí mismo amando a los demás, pues experimentará el gozo de comprobar que cuanto más da más tiene. Todos creemos que el odio es destructivo, pero no creemos que el amor sea una fuerza capaz de renovarlo todo, quizás porque no sabemos amar, porque no hemos experimentado el gozo de buscar activamente el bien de quienes amamos.
En la contabilidad del ser, las ganancias están en relación directa con nuestra capacidad de darnos, las pérdidas en nuestro maldito egoísmo. Hemos sido creados para crecer, para desarrollar todas nuestras potencialidades, ponerlas al servicio de los demás y gozar con ello. Nos engañan los que nos quieren convencer de que nuestro destino es disfrutar de placeres sin cortapisa y volver a la nada.
Quienes solo tienen como horizonte definitivo la vuelta a la nada, podrán decidir llevar una vida honesta y recibirán su premio por ello, pero otros muchos se refugiarán en su egoísmo y sus placeres y terminarán siendo manipulados por los vendedores de mentiras.
Hay muchas cuentas en la contabilidad de nuestra vida. La cuenta más importante es la de “capital” y este capital es el ser nuestra propia vida que puede crecer o disminuir. Otra es nuestra familia que hay que construir desde dentro en los valores permanentes de servicio, de compartir, abierta al mundo pero enraizada en la solidaridad. La familia es una institución más fiable que el estado de bienestar, por lo que hay que cuidarla y fortalecerla.
La cuenta de nuestra profesión hay que examinarla para ver si lo que hago, mi trabajo, redunda en beneficio de los demás o solo pienso en lo que puedo obtener. Nuestras relaciones con los vecinos, los amigos, los compañeros, conviene examinarlas y mejorarlas.
Puede haber también partidas negras, que no quisiéramos ver, son las que anotan el daño que hicimos a los demás, que están necesitadas de restitución y de perdón. Otras partidas negras, que siempre tenemos presentes, son las que reflejan los daños que nos hicieron y que podemos cancelar con el perdón y el olvido.
Quizás haya más cosas, pecados que están en nuestra conciencia, aunque tratemos de acallarlos, de justificarlos, de olvidarlos. También pueden ser canceladas estas partidas con el perdón que Dios nos ofrece. Puede que hoy no creas en Dios pero mañana a lo mejor cambias de opinión y lo encuentras pues Él siempre nos está buscando.
Francisco Rodríguez Barragán
http://elguadalope.es/2011/01/01/fin-de-ejercicio-balance-y-memoria/ http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/13052/2011-01-02.html Publicado en Bitácora de Rebelión Digital el 03-01-11 y el 05-01-11 en Análisis Digital y Diario Siglo XXI http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=51251&idNodo=-5 http://www.diariosigloxxi.com/firmas/franciscorodriguez
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=18918


COMUNIDAD DE PROPIETARIOS


Todas las comunidades de propietarios eligen, cada periodo, un presidente cuyo cometido es velar por los accesos del edificio, vigilar la contrata de limpieza de los espacios comunes, cuidar de que los ascensores, la calefacción y las demás instalaciones sean revisadas y adoptar las oportunas medidas de seguridad a fin de que los usuarios de cada piso disfruten de su propiedad sin problemas ni sobresaltos.
Pero imaginemos que el presidente que hemos elegido se dedica a inmiscuirse en nuestras vidas, en la forma que educamos a nuestros hijos, en nuestras comidas, en nuestros hábitos y costumbres. Por ejemplo dice que es muy peligroso que cada padre quiera educar a sus hijos en sus propias convicciones, pues para una sana convivencia, todos los niños del edificio tienen que tener una educación igual, sin ningún tipo de imposiciones, pues lo recomendable es un “sano relativismo”.
Nuestro presidente imaginario está además seriamente preocupado por nuestra salud y se opone a que los vecinos cocinemos alimentos fritos, tan malos para el colesterol, por lo que nos prohíbe cualquier salida de humos de nuestras cocinas. Ha pedido que cualquier vecino que detecte olor a fritanga, delate a quien lo haga, delación que puede hacerse de forma anónima. Ha declarado la guerra a todo tipo de bollería que puede provocar obesidad, por lo que ha conseguido cerrar uno de los bajos que se dedicaba a la venta de estos productos.
Para ir educando a la gente joven del edificio en los beneficios de la “salud sexual y reproductiva”, nuestro presidente imaginario, cada sábado les regala preservativos para que gocen del placer sin riesgos.
Como entre los cincuenta vecinos hay una familia musulmana, ha prohibido la colocación de cualquier imagen religiosa en las puertas de cada piso, buscando la absoluta igualdad. Y es que este presidente está en todo.
Al parecer ha encontrado la colaboración de otros vecinos que siempre están dispuestos a apoyar sus iniciativas, que salen adelante porque una buena parte de los vecinos no acude a las reuniones de la comunidad.
Ahora parece que hay un gran lío en las cuentas pero, aunque todos protestan, nadie quiere meterse en pleitos. Nuestro presidente en cuestión quiere ser reelegido para seguir “velando” por todos los vecinos.
Este relato es pura ficción, los presidentes de nuestras comunidades de propietarios son personas normales que hacen lo que pueden por sus vecinos y están deseando que pase pronto el periodo de su mandato.
Pero en esta comunidad de vecinos, que somos todos los españoles, propietarios de la soberanía nacional, hemos elegido a personas que en nuestro nombre se dediquen a administrar fielmente este inmueble llamado España, cuiden del buen funcionamiento de las instituciones, respeten y hagan posible nuestras libertades, mantengan una enseñanza de calidad en todos los niveles, gestionen las necesidades de energía, de agua, de comunicaciones, de asistencia sanitaria, aseguren nuestras jubilaciones, eviten abusos, impulsen la economía.
En estas tareas para las que fueron elegidos no parece que hayan tenido mucho éxito. En cambio, empeñados en salvarnos de nosotros mismos, dicen, por ejemplo, que la libertad ideológica de los menores “no puede quedar abandonada a lo que puedan decidir quiénes tienen atribuida su guarda y custodia o su patria potestad”. El Estado es el único que tiene el derecho de educar. No estamos en la democracia de Pericles sino en la tiranía de Esparta, de la Cuba de Castro o en Corea del Norte.
Para mantener a la juventud en una infancia permanente se dedican al reparto de preservativos, para conseguir lo que ellos llaman una buena salud sexual y reproductiva, es decir el placer sin responsabilidad. Ellos velan por la libertad ideológica de las menores y les facilitan el aborto.
Declaran la prohibición de fumar aquí y allá e incitan a los ciudadanos a la delación anónima, para que sean multados por las autoridades los que la contravengan. La sanidad pública está en serias dificultades económicas para sostenerse, la solución es: que la gente deje de fumar o quizás la promoción de “la muerte digna”, para aligerar la carga de pacientes valetudinarios.
Todo ello envuelto en el que llaman “sano relativismo” como sostén de la democracia, pero no hay ningún relativismo sano. El relativismo es una opción moral que mantiene que no existen valores ni verdades absolutas, todo vale, todo depende de lo que se decida en cada momento. Es la ideología de Rodríguez Zapatero.
En las aguas revueltas de la crisis que padecemos flotan todas las medidas que han ido tomando para convencernos de que los que elegimos para administrar se han convertido en los que deciden por nosotros.
Francisco Rodríguez Barragán
Publicado el 09-01-11 en Análisis Digital http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=51283&idNodo=-5
http://elguadalope.es/2011/01/10/comunidad-de-propietarios/
Publicado en Bitácora de Rebelión Digital el 10-01-11 y en Diario Siglo XXI el 12-01-11
http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/13174/2011-01-09.html
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=19058







EL ISLAM DEL SIGLO XI


El siglo XI en primera persona recoge las memorias del último rey zirí de Granada Abd Allah destronado por los almorávides en el año 1090, cuyo manuscrito tradujeron los arabistas García Gómez y Levi-Provençal. Este reyezuelo —principillo mentecato, lo llama García Gómez— cuenta la historia de su dinastía, su vida, las luchas que sostuvo, su destronamiento final y su traslado al norte de África, donde la hospitalidad de los mismos que lo destronaron le permitió escribir sus memorias.
El relato, constantemente interrumpido con las exclamaciones piadosas de rigor en honor de Alá, nos explica las razones de múltiples traiciones y asesinatos familiares y el difícil equilibrio en que se desenvolvían los reinos de taifas. Llama puercos a los judíos y epítetos semejantes a los cristianos. En muchos pasajes adopta un tono beato para elucubrar sobre su teología religiosa, en la que todo ocurre por voluntad de Alá y que la voluntad de Alá es que todo el mundo se someta al Islam. Afirma con rotundidad que Alá ha ofrecido a los infieles repetidamente la ocasión de convertirse y someterse. Aquellos que no han aceptado tal ofrecimiento divino son culpables y no merecen otra cosa que la muerte.
Me gustaría pensar que la teología de Abd Allah hubiera evolucionado en los mil años transcurridos, pero me temo que no. El gran problema para convivir con los musulmanes es que ellos no respetan a la persona por ser persona con independencia de su religión. En todos los países en los que el Islam ha conseguido imponerse, los cristianos han ido desapareciendo, muchos convirtiéndose al Islam para no ser sufrir la discriminación o emigrando a otros lugares. Pensemos, por ejemplo, en las iglesias cristianas del Norte de África, absolutamente desaparecidas o las que han quedado reducidas a una exigua minoría que sobrevive entre dificultades en Turquía, en Egipto o en Irak.
El principio internacional de reciprocidad es impensable con las naciones musulmanas. En toda Europa hemos dejado que levanten mezquitas pero no hay posibilidad de levantar una iglesia en Arabia ni en los Emiratos del Golfo. Aunque no sólo los cristianos somos los infieles, también los budistas. Recordemos como los talibanes destruyeron las estatuas de Buda en Afganistán.
Pienso que Oriana Fallaci llevaba razón en su denuncia y su lucha por hacer comprender a Occidente que no es posible ninguna alianza de civilizaciones con el Islam. Ella los conocía bien y había tenido el valor de ir a entrevistar a líderes como Jomeini o Arafat, su puso el burka y trató con las mujeres y vio como las ejecutaban en la plaza pública ante la indeferencia de la gente. Nos dijo que era suicida que se llenaran de mezquitas nuestras ciudades y sobre todo que dejáramos de creer en nuestra propia cultura adormecidos en el relativismo, el consumo hedonista, la comodidad a cualquier precio. Llevaba razón.

Francisco Rodríguez Barragán

PUBLICADO EN ANALISIS DIGITAL
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?IDNodo=-5&IdAccion=2&Id=15980
Publicado en Conoze el 7 noviembre 2006
http://www.conoze.com/doc.php?doc=5940
http://elguadalope.es/2011/04/05/el-islam-del-siglo-xi/
Publicado en Diario siglo XXI el 8 noviembre 2006
http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=18038
Publicado en Conoceréis de Verdad
http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=4675
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