lunes, 24 de mayo de 2021

Pentecostés, una fiesta cristiana que quizás pasa desapercibida

 


Dejemos de pensar en la pandemia, la vacuna o las vacaciones y
escuchemos al Espíritu Santo
El pasado domingo, cincuenta días después de la resurrección de Jesús, los
cristianos celebramos la fiesta de Pentecostés recordando el hecho
extraordinario que se narra en el libro de los Hechos de los Apóstoles diciendo
que estando los discípulos juntos de repente, un ruido del cielo, como de
viento recio, resonó en toda la casa y vieron aparecer unas lenguas
como de fuego que se repartían posándose encima de cada uno, se
llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en
diferentes lenguas y eran entendidos por todos los forasteros que
estaban en Jerusalén.
Pienso que el Espíritu Santo, que con el Padre y el Hijo forman la Santísima
Trinidad, resulta bastante desconocido para los cristianos, pues su
representación en forma de paloma no alcanza la emoción de un Crucificado o
una Dolorosa, pero es clave en la vida de Iglesia cuya llegada nos fue prometida
por el mismo Cristo.
Su actuación significa un reparto de dones, de regalos, para todos los cristianos
que nos enriquecen. Por desgracia cada vez hay más gente que no cree en Dios,
ni en Cristo ni en el Espíritu Santo, quizás solo en una cierta devoción a la
Virgen que se materializa en fiestas y romerías.
Los que aprendimos el Catecismo de la Doctrina Cristiana que escribió el Padre
Ripalda en el siglo XVI, recordamos que los dones, los regalos, del Espíritu
Santo son siete: el primero don de Sabiduría, el segundo, don de
Entendimiento, el tercero don de Consejo, el cuarto don de Fortaleza, el
quinto don de Ciencia, el sexto don de Piedad y el séptimo don de Temor de
Dios y que eran dádivas preciosas con que enriquecer nuestras almas.
Hay quien busca la sabiduría o la ciencia, pero las entienden tan solo como el
conocimiento sobre alguna materia, pero rara vez como humilde actitud de
saber lo necesario para una vida virtuosa. Lo mismo podemos decir del don de
entendimiento: entender de todo aquello que sea útil y beneficioso para uno
mismo y los que no rodean.
Quienes han recibido y cultivado los dones de sabiduría y entendimiento
tendrán el suficiente don de consejo para ayudar al prójimo y poseerán la
fortaleza para resistir las tentaciones y engaños del maligno.
Los dones de piedad y de temor de Dios nos hacen cumplir la voluntad de Dios y
no la nuestra y menos aún de los que pretenden dirigir nuestra conducta según
sus intereses.
Estos regalos del Espíritu Santo producen en nosotros, según el catecismo que
vengo citando, doce frutos preciosos: Caridad, Paz, Longanimidad, Benignidad,
Fe, Continencia, Gozo, Paciencia, Bondad, Mansedumbre, Modestia y Castidad.Sobre cualquiera de estos frutos valdría la pena extenderse y profundizar en su
significación y utilidad para nuestra propia vida, pero estamos lejos de ello ya
que nos preocupa mucho más el dinero, el placer, la comodidad o las vacaciones.
Si hay quien me lea, y haya llegado hasta aquí, le invito a que dedique cada día
unos minutos en pensar sobre estas cosas. El consejo es gratis y no necesita
publicidad. El Espíritu Santo nos regala sus dones y nosotros los hacemos
fructificar.
Francisco Rodríguez Barragán
Publicado en
https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/2901219/pentecostes-
fiesta-cristiana-quizas-pasa-desapercibida
http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20
210524Francisco_Rodriguez_Barragan.htm
http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/38969/2021-05-24.html

martes, 18 de mayo de 2021

Paseando por Granada como un turista mas

             La edad y los achaques me han tenido sin salir de mi barrio hasta hoy.

Ha entrado el buen tiempo y es una pena estropearlo escribiendo sobre las cosas que nos pasan y que no está en nuestras manos resolverlas ni siquiera influir en ellas.

Después de mucho tiempo sin salir a la calle por la incurable enfermedad de la edad, hoy he salido y me he alegrado de ver que mi ciudad sigue bonita y hermosa.

En el boulevard que va desde el Hospital Virgen de las Nieves a la Gran Vía he contemplado las estatuas que allí plantó un buen alcalde. Está Frascuelo el torero de esta tierra que seguirá por siempre en bronce iniciando el paseíllo. Luego, de cuerpo entero, aquella granadina que “fue más que reina” Eugenia de Montijo esposa de Napoleón III.

También está la gitana María la Canastera acompañada casi siempre de algún turista que se sienta en las sillas de bronce, aparentando anea, de cualquier cueva del Sacromonte.

Sentado en su banco podemos ver al accitano Pedro Antonio de Alarcón con su libro de Memorias de la guerra de África y serio y meditativo a Don Manuel de Falla que, con las manos cruzadas, parece estar recordando la Danza del Fuego.

De pie, como hizo siempre para recitar sus poemas, el albaycinero Manuel Benítez Carrasco que recorrió buena parte de Hispanoamérica pregonando las bellezas de Granada y cerca de él, Federico García Lorca el del Romancero Gitano, las bodas de sangre o poeta en Nueva York.

Sentada en un banco Elena Martín Vivaldi con un libro en sus manos, poetisa que nos deleitó con sus versos llenos de encanto y emoción.

En lado contrario del boulevard, San Juan de la Cruz, el fraile que vivió en el Convento de los Mártires en la colina de la Alhambra y escribió sus poesías místicas que transmiten la emoción del santo enamorado de Dios. Es curioso que siempre tiene flores entre sus manos que le coloca la gente que pasa.

Cerrando el paseo antes de entrar en la Gran Vía, como presidiéndolo todo, la cabeza, solo la cabeza en bronce, del Gran Capitán Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el héroe de tantas gloriosas batallas que le merecieron el título de “Terror de los turcos y los franceses” como puede leerse en el templo de San Jerónimo donde fue enterrado, aunque los soldados napoleónicos quizás lo profanaron a principios del XIX.

 Cruzando donde termina o empieza el boulevard, también podemos ver la explanada del Triunfo, con otros bronces de interés: una escena de San Juan de Dios y una imagen de Fray Leopoldo de Alpandeire, uno dedicado a los enfermos y otro franciscano limosnero que recorría las calles de Granada con su bolsa al hombro y que yo aún recuerdo.

También en esta explanada, donde hubo una plaza de toros, hoy tenemos en lo alto de una columna de mármol a la Virgen María: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Bajo esta columna mariana impresionante hay una fuente con múltiples chorros de agua que se ilumina de colores por la noche y detrás el magnifico edificio del Hospital Real, hoy Decanato de la Universidad de Granada.

Merece la pena pasear por Granada, mi tierra, en este tiempo de primavera.

Francisco Rodríguez Barragán

 Publicado en

http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20210517Francisco_Rodriguez_Barragan.htm

 https://www.diariosigloxxi.com/firmas/franciscorodriguez

 

martes, 11 de mayo de 2021

Un derecho fundamental: trabajo para todos

 


            Para todos significa para todo el mundo, sin excepción.

El primero de mayo pienso que es un buen día para escribir sobre el derecho al trabajo, anejo siempre al deber de trabajar. Claro que cuando el desempleo avanza imparable lo más importante es el derecho al trabajo.

La pandemia ha provocado mucho desempleo, pero no solo la pandemia sino la nefasta gestión de la economía en la que lo más importante es conseguir, como sea, una buena cuenta de resultados, aunque ello signifique dejar sin medios de subsistencia a mucha gente que se ve obligada a formar parte de las colas del hambre a las puertas de Cáritas y otras organizaciones de beneficencia.

Aunque los políticos de unas y otras tendencias intenten conseguir los votos de los ciudadanos para, según dicen, llevar a cabo la puesta en práctica de diversas formas de organización social, todo resulta bastante inconsistente ya que ni el capitalismo ni los distintos tipos de socialismo han conseguido unos resultados exitosos, capaces de soportar situaciones imprevistas como las actuales.

Claro está que muchos de los que, ahora o luego, mendigaran el voto ciudadano han vivido con frecuencia del presupuesto y pocos trabajaron. Es necesario un cambio de modelo de producción y desarrollo que no termine con el planeta ni condene a la población a partirse en dos clases antagónicas: la de los poderosos y la de los trabajadores, en peligro siempre de perder su puesto de trabajo o ver disminuidos sus ingresos hasta hacerlos insuficientes para atender los gastos de manutención y vivienda de su familia.

Sería necesario exigir responsabilidades a los culpables del hundimiento de la economía, ya se trate de los miembros del gobierno que no supieron administrar con prudencia el presupuesto cuya administración les fue confiada o los dirigentes de las grandes corporaciones que buscan mantener su cuenta de resultados, triplican sus sueldos y al mismo tiempo abandonan a buena parte de sus trabajadores.

Sustituir a trabajadores por ordenadores parece la solución digna de cualquier novelista de ciencia-ficción, pero eso lleva consigo la esclavitud de los ciudadanos y la omnipotencia del “gran hermano” que nos vigila desde una pantalla. Realmente el gran hermano imaginado por Orwell ya lo tenemos aquí, aunque no ha sido necesaria una pantalla vigilante sino muchas pantallas que repiten a todas horas una propaganda política agobiante, sin duda pagada con nuestro dinero, difusora de datos poco comprobables.

Muchos ponen su confianza en la Unión Europea que nos ayudará a resolver nuestros problemas, pues si por un lado ofrecen dinero (que les resulta fácil imprimir o convertir en deuda) por otra exigen la aceptación de posturas que no tenemos por qué compartir sobre la familia, el aborto o la ideología de género.

Aparte de todas estas dificultades vivimos en un mundo lleno de problemas en el que hay más motivo para el enfrentamiento que para la colaboración. Aquella gran esperanza en la ONU no la veo avalada por palpables resultados: sigue habiendo países pobres y ricos, emigración incontrolada, que tiene poca cabida en países que también están llenos de problemas y para resolverlos se trata de implantar el control de la natalidad y me temo que también el control de la alimentación para “salvar el planeta”.

El derecho al trabajo para todas las personas del mundo parece un ideal cada vez más lejano.

Francisco Rodríguez Barragán

 Publicado en

http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20210501Francisco_Rodriguez_Barragan.htm

https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/2866261/derecho-fundamental-trabajo-todos

 

 

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y AMOR A LA VERDAD


Los obispos españoles tienen todo el derecho a publicar unas orientaciones morales respecto a las próximas elecciones. Tanto los católicos como los que no lo sean, pero conozcan estas orientaciones, podrán ignorarlas o tenerlas en cuenta a la hora de votar.

 

Entre los derechos inalienables de la persona, que la Constitución reconoce y protege, está el de expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción (Art. 20 a)  Por ello resulta rotundamente rechazable la zaragata organizada por el Gobierno contra la Conferencia Episcopal.

 

Si lo que dicen los obispos no le gusta a nuestros gobernantes, están en su derecho de razonar y argumentar para probar que su postura es mejor que la que defiende la Conferencia Episcopal. Pero en lugar de dar razones, profieren amenazas y, amparados en los medios de comunicación afines, propalan cosas que la nota no dice, callan otras que sí dice y movidos por intereses electorales excitan el viejo y “casposo” anticlericalismo de los españoles, en una vuelta al pasado más negro que sufrió España y que pensábamos superado, hasta que llegó el Sr. Rodríguez Zapatero con su ley de memoria histórica para revivir odios y rencores.

 

También reconoce y protege la Constitución el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La veracidad de las informaciones es bastante problemática pues existen verdaderos especialistas de la manipulación al servicio de los más variados intereses políticos. El pluralismo de los medios es relativo ya que están fuertemente mediatizados desde el poder político y el económico. La difusión de información es siempre una actividad comercial que busca beneficios.

 

Solamente el esfuerzo del ciudadano que ame la verdad podrá determinar, siempre con un margen de error, acerca de las informaciones que se le ofrecen. Pero el amor a la verdad y el esfuerzo no son las actitudes habituales de la mayoría de las personas. Es mucho más fácil aceptar lo que otros dicen que pensar por nuestra cuenta. Una vez decidida nuestra inamovible ubicación política, para toda la vida, tendemos a dar como cierto y seguro todo aquello que nos dicen nuestros mentores, sin más examen ni esfuerzo. ¿Cuántas personas se han leído la nota de la Conferencia Episcopal antes de opinar? Me refiero a las personas de a pie y no a los profesionales de la opinión… y la manipulación. Los medios lanzan, sin tregua, una mezcla de información y opinión política, de acuerdo con sus propios intereses, que el público, en general, no tiene tiempo ni ganas de examinar y como está feo no tener opiniones, pues se acepta, sin más las de nuestro periódico o emisora de cabecera.

 

Sería necesario un esfuerzo ingente para que, desde la familia y la escuela, todos sus miembros se educaran en la búsqueda de criterios orientadores para enfrentarse a la compleja realidad con un insobornable amor a la verdad. Buscar el triunfo de “mis colores” a costa de lo que sea, lleva inevitablemente a vivir en la mentira o a quedarse inhabilitado para distinguir lo verdadero de lo falso, el bien y el mal. Es una forma de degradación muy extendida y potenciada por el relativismo que, como no cree en la verdad, considera equivalentes todas las opiniones. Los predicadores de la tolerancia, basada en el relativismo, no toleran a las personas que manifiestan su propio criterio y la fortaleza de sus convicciones.

 

Las libertades si no se ejercitan se pierden. Hay que tomarse el duro, pero gratificante trabajo de pensar por nosotros mismos para expresar y difundir con argumentos y razones, nuestras ideas y opiniones, examinar la veracidad de las informaciones que recibimos y sopesar cuidadosamente las opiniones de los demás para ver si nacen de la verdad y buscan el bien.

 

Francisco Rodríguez Barragán

  

martes, 27 de abril de 2021

Necesitamos obtener un espíritu de sabiduría

 


Que San Isidoro de Sevilla nos ilumine con su luz.

Me pongo a escribir este artículo el 26 de abril fiesta de San Isidoro de Sevilla que vivió tiempos complicados (556-636) época de transición entre la decadencia del mundo romano y el asentamiento en España del pueblo visigodo y sus problemas religiosos: arrianismo y catolicismo.

Seguramente muchos recordarán los nombres de Leovigildo, Hermenegildo y Recaredo, que consiguió la unidad religiosa bajo el catolicismo. Pues en esa época brilló San Isidoro y sus hermanos, también santos, Leandro y Florentina.

Fue San Isidoro un hombre sabio, no solo de sabiduría humana, que también cultivó acumulando todo el saber humano de su tiempo, sino con el espíritu de lo que dice la Biblia en su Libro de la Sabiduría que ojalá conocieran todos nuestros gobernantes, pues empieza diciendo: Amad la justicia los que juzgáis la tierra y como Salomón pedid la prudencia para vuestras decisiones y llegará a vosotros el espíritu de sabiduría.

Dedicado en cuerpo y alma a su pueblo fue modelo de gobernante y un faro de luz en aquellos calamitosos tiempos de divisiones y enfrentamientos.

Pienso que todo aquel que decide dedicarse a la política debe estar convencido de que va a realizar un servicio a favor de sus conciudadanos y nunca podrá dedicarse a atizar enemistades y banderías ni mucho menos a enriquecerse con el puesto que estos mismos ciudadanos le otorguen.

No serán las teorías de marxistas o librecambistas las que conseguirán mejorar nuestro mundo y mucho menos si ambas teorías se alían para someter a los ciudadanos a regímenes totalitarios que digan: no tendrás nada, pero serás feliz.

Hay que huir, como de la peste, de agendas anunciadoras de cambios o de reinicios. Debemos examinar si es el espíritu de sabiduría quien inspira a tantos inquietantes personajes y confusas instituciones internacionales, así como las adhesiones de nuestros propios gobernantes a tales foros.

Es fácil comprobar como las leyes que, con mil argucias y componendas, nos imponen cada día a los ciudadanos están cada vez más lejos de Dios y más cerca del desastre.

No hay que creer a los que opinan que Dios no existe, que el hombre se ha hecho a sí mismo y puede decidir por encima y en contra hasta de la misma biología o que no hay que respetar ninguna norma religiosa, ni que exista otra vida después de la muerte. Todo esto no es ciencia sino ignorancia y manipulación interesada.

El espíritu de sabiduría tiende a la paz y a la concordia y nunca a la algarada ni al enfrentamiento. Tenemos una milenaria historia, con sus luces y sus sombras, de la que debemos sentirnos satisfechos y no podemos aceptar que se falsee ni tergiverse por los propios españoles y mucho menos manejarla como arma arrojadiza para hundir al adversario político.

El espíritu de sabiduría nos dice que la vida es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y que todo el que sufre es acreedor a nuestro amor y nuestros cuidados. Tampoco es aceptable que mientras unos mueren de hambre otros se forren.

Todos tenemos que trabajar por un mundo más justo y tratar de conseguir la sabiduría que viene de Dios.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en

https://www.diariosigloxxi.com/firmas/franciscorodriguez

http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20210426Francisco_Rodriguez_Barragan.htm

 http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/38950/2021-04-27.html 


martes, 13 de abril de 2021

Tiempo de gloria y anuncio de la resurrección

 


            Anunciar al mundo entero que Cristo ha muerto y ha resucitado para      salvarnos hay muchos que no lo creen, pero habrá que seguir insistiendo

Desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés son cincuenta días de gloria que al coincidir con la primavera propiciaban ferias y fiestas en tiempos que no sufríamos de ninguna pandemia y había más cristianos con fe.

Ojalá pase este tiempo de problemas y podamos dar gracias a Dios por sus beneficios, aunque me temo que la fe va enfriándose en nuestro país y en toda Europa y seguramente también en la América que alguna vez fue española.

Para muchos todo esto de la resurrección del Señor son antiguallas pasadas de moda y si se habla algo de religión inmediatamente piensan que es una institución dedicada a poner normas: no robarás, no fornicarás, no desearás a la mujer de tu prójimo, etc. por lo que la ignoramos mientras disfrutamos del sexo sin cortapisas o del egoísmo sin trabas, salvo colaborar con alguna ONG.

Anunciamos la muerte y la resurrección de Cristo y es como si habláramos de los faraones de Egipto, pero estos hechos son verdades que muchos testigos de los hechos nos han transmitido aun a costa de su propia vida.

No son cuentos ni fantasías de hace dos mil años. Los que vivieron junto a Jesús de Nazaret y lo vieron morir en la cruz, no creyeron que había vuelto a la vida cuando se lo dijeron algunas mujeres y comprobaron que la tumba estaba vacía.

Pero Jesús se les apareció vivo en la orilla del mar de Galilea y se le abrieron los ojos. ¡Es el Señor! Por miedo a los judíos, encerrados todos juntos en el lugar donde celebraron la pascua, Jesús se presentó a ellos y empezaron a creer que lo que había anunciado –a los tres días resucitaré- era cierto. Tomás, uno de los seguidores de Jesús, no estaba con ellos y cuando se lo dijeron no quiso creerlo hasta que pudiera meter el dedo en las llagas de sus manos y en su costado y entonces se apareció de nuevo Jesús y le dijo trae tu mano y toca mis llagas y asombrado confesó: Señor mío y Dios mío.

Otros dos que desanimados por la muerte de Jesús se volvían a su pueblo –Emaús- otro viajero se les unió y fue explicándole que Jesús tenía que morir y resucitar. Como se hacía tarde, los de Emaús invitaron al compañero a cenar y entonces lo reconocieron al partir el pan.

Los seguidores de Jesús no eran gente sugestionable que aceptara sin más el hecho increíble de que había resucitado, pero conforme lo van aceptando se van llenando de fuerza para predicar este hecho a la gente y el grupo empieza a crecer y muchos piden ser bautizados.

Antes de ascender a los cielos Jesús les ordenó anunciar al mundo entero el evangelio, la buena noticia y ellos obedecieron la orden. Transmitir al mundo entero lo que Jesús había dicho y enseñado, sin aditamentos ni interpretaciones filosóficas, es lo que han hecho desde aquellos primeros apóstoles a los que les costó el martirio, hasta los que hoy predican el mismo evangelio en China, Rusia, Japón o África y también puede costarles la vida hacerlo.

Es verdad: Cristo ha resucitado y nos anuncia la vida eterna. Si no le creemos es problema nuestro si decidimos hacer nuestra voluntad y alejarnos del amor de Dios que quiere que todos los hombres se salven, excepto los que no quieran salvarse enredados en sus vicios y pecados.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en

https://www.diariosigloxxi.com/firmas/franciscorodriguez

http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20210412Francisco_Rodriguez_Barragan.htm

http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/38933/2021-04-17.html 

  

martes, 6 de abril de 2021

Me invitaron a rezar por un político y acepté hacerlo

 

            Recito una y otra vez el Padrenuestro  y al meditarlo me quedo perplejo de que mucha gente no rece.

El año pasado recibí una invitación un tanto desusada: el compromiso de rezar por un político. Contesté que lo haría y di el nombre del político que elegí. He tratado todos los días de incluir a tal persona en mis oraciones.

Ya sé que esto de rezar parece no estar muy de moda, que es cosa de viejas y beatas. Efectivamente soy viejo pero no tengo conciencia de ser o haber sido un beato. Me confieso cristiano y pecador necesitado siempre de misericordia y perdón de parte de Dios.

Pregunto a más de uno si reza y elude la respuesta. Yo estoy seguro de que los que aprendieron a rezar de niños, aunque hayan abandonado la práctica volverán un día a recuperarla, si no se empecinan en negar a Dios.

La oración del Padrenuestro, que nos enseñó el mismo Jesús, podemos repetirla una y otra vez interiorizando su contenido. Llamar a Dios, al que hizo el cielo y la tierra, con el nombre de Padre debería hacernos temblar de alegría. Tomar conciencia de que es nuestro Padre y que nos ama, nos dejará perplejos y entenderemos la petición de que su nombre sea santificado y que su reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de paz y amor se haga realidad en este mundo. Esa es nuestra tarea por más que nos empeñemos en ignorarla.

Creo que hacer la voluntad de Dios aquí en la tierra, es mucho mejor que hacer la voluntad de los políticos que dicen gobernarnos pero nos enfrentan con sus programas, sus odios, sus bastardos intereses.

Pedir el pan nuestro de cada día es muy distinto de querer asegurar toda nuestra vida a fuerza de dinero y poder, tanto es así que solo pedimos para hoy ya que el mañana traerá su propio afán y nunca lo tenemos asegurado.

Creer que todo depende de nosotros, que podemos hacer siempre lo que queramos sin preocuparnos de la moralidad de nuestros actos, es una ofensa a Dios. Tenemos que pedir perdón de nuestra soberbia, de nuestra avaricia, de nuestra lujuria, de nuestra envidia, de nuestra gula, de nuestra ira y nuestra pereza. Si Dios no nos perdona cargaremos con el fardo de nuestros pecados por toda la eternidad.

Pero hay una condición ineludible: que también nosotros perdonemos a quienes nos ofenden a quienes nos hacen mal. Tenemos que perdonar a tantas personas a las que odiamos, o que nos caen mal, o que las ignoramos como si no existieran  o a las que no hicimos el bien que estuvo en nuestras manos proporcionarle…

Todo esto exige una profunda revisión. Hay que perdonar para ser perdonados. Ofender a Dios y ofender a nuestros semejantes vienen a ser la misma cosa y no perdonar a los demás nos cierra el camino del perdón de Dios.

Terminamos la oración del padrenuestro pidiendo a Dios que no nos deje caer en tentación y que nos libre del mal. El tentador es el diablo, Satanás, que nos ofrece la inmundicia del orgullo, de la incontinencia, de una engañosa libertad y nos susurra como en  el paraíso “seréis como dioses” y caemos una y otra vez en sus engaños.

Dios existe y es nuestro Padre dispuesto a perdonar si perdonamos y el demonio también existe buscando constantemente la forma de perdernos y alejarnos del amor de Dios. Hay que elegir.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en

https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/2823774/invitaron-rezar-politico-acepte-hacerlo

http://www.sotodelamarina.com/Francisco_Rodriguez_Barragan/Articulos/20210405Francisco_Rodriguez_Barragan.htm

 http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/38925/2021-04-06.html