Mostrando entradas con la etiqueta AMIGOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AMIGOS. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de noviembre de 2012

A ENRIQUE SEIJAS, NUESTRO AMIGO


La última vez que vi a Enrique Seijas fue en la fiesta de fin de curso del colegio al que asisten sus nietas y las mías. No podía imaginar que unos días después me llegara la noticia de su muerte. Sentí la pérdida de un buen amigo, de un hombre bueno en toda la extensión de la palabra. Lo conocí hace más de treinta años y aunque no nació en Granada fue siempre un granadino de corazón.

Pregonero siempre dispuesto a cantar las excelencias de nuestras cofradías de Semana Santa, a demostrar su cariño a la Virgen de las Angustias, publicando el cuadernillo de IDEAL del día de la Patrona. Pero con el mismo cariño hablaba en la Casa de Jaén, escribía sobre Quesada, explicando con su palabra amable cada uno de los dibujos de Ramón Moya, o trataba sobre el milenio granadino tomando ocasión de las pinturas de Zaafra, donde no sabe uno qué admirar más si las láminas de Zaafra o los comentarios de Enrique.

Apasionado de la escritura, siempre se dedicó a ello como periodista, testigo o poeta. Su libro de poesías, con el título Sublimación, es una joya preciosa que demuestra que siempre fue joven. Me admiró siempre su capacidad de estudio sobre cualquier tema que le encargaran. Su palabra fácil aportaba siempre su saber de la historia de las ciudades, de los pueblos, de las cofradías, de los paisajes que cantó tantas veces como pregonero.

Siempre dispuesto a colaborar por cualquier buena causa facilitaba las exposiciones de arte de gentes que se lo pedían. Organizó exposiciones a beneficio Proyecto Hombre-Granada, colaboró en su revista Ayudando a Vivir con certeras columnas y pocos días antes de su fallecimiento envió su columna, publicada en este número, donde advierte que los medios de comunicación han dejado de publicar informaciones sobre el consumo de drogas, lo cual puede aparentar que el problema ha desaparecido, cuando no es cierto y es necesario estar en constante alerta para prevenir a todos de los disolventes efectos de la drogadicción.

Este año 2012 y el pasado colaboró en la Comida de Amigos de Proyecto Hombre-Granada como presentador del evento, que ganó en empaque y distinción. También ha presentado otros eventos de Proyecto Hombre, ya que siempre estuvo dispuesto a hacer lo que se le pidiera.

Estoy seguro de que mucha gente lo echará de menos pues ha dejado un amable recuerdo. Para mí ha sido un amigo al que siempre se puede acudir, que siempre me escuchó con atención y me regaló algún ejemplar de sus obras. Creo que no escribía para ganar dinero sino para obsequiar a sus lectores y a sus amigos.

Estoy seguro de que en la gloria ya habrá encontrado a la Virgen y a los santos de los que tantas veces pregonó sus méritos.

Francisco Rodríguez Barragán

Publicado en la Revista de Proyecto Hombre “Ayudando a Vivir” última de 2012.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

ALEGRAOS

Cada año, cuando llegan estos días, nos ocupamos de hacer llegar a nuestros amigos algún mensaje que les haga saber nuestro deseo de que sean felices. Por mi parte utilizo las palabras de San Pablo: estad alegres, os lo repito, alegraos. Pero ¿qué motivos hay para estar alegres, cómo podemos estar alegres en medio de tanta crisis, tantos problemas, tanto dolor?

Lo que os deseo no es que hagáis un pequeño paréntesis, unos días de jolgorio, para volver a los mismos problemas, las mismas dificultades, sino que os instaléis en una permanente alegría que nada ni nadie os pueda arrebatar. Dentro de nosotros existe una hondura, casi siempre inexplorada, donde podemos encontrarnos con Aquél que es fundamento de todo lo que existe, la roca segura donde edificar nuestra vida, donde ponernos a salvo.

En el correr inestable de los días, sufrimos el suplicio de los acontecimientos favorables o adversos que se suceden sin tregua. Nuestros deseos, siempre incolmables, nos zarandean cada día, nos inquietan los logros que deseamos alcanzar, nos asusta lo que podemos perder, sufrimos hasta por cosas que no llegan a ocurrir. La felicidad quizás sea algo que recordamos del pasado o algo que esperamos de un futuro incierto.

Las olas del océano pueden levantarse embravecidas en la tormenta, pero debajo de la superficie hay calma y estabilidad. Lo mismo pasa en nosotros. Debajo del agitado devenir de los días, tenemos en el espesor de nuestra alma un espacio sagrado y seguro. Sólo hay que armarse de valor y bajar a estas profundidades de nuestro ser donde, despojados de todos nuestros disfraces, nos encontremos a nosotros mismos ante Dios, fuente de alegría, sostén de toda esperanza.

Los problemas, las preocupaciones o los sufrimientos no van a desaparecer pero habremos descubierto el lugar donde encontrar la paz y la alegría, una alegría que nadie nos podrá quitar, distinta a la que ofrece el mundo, hecha de consumo y diversión. Una alegría que podemos compartir, sin que se agote nunca, con la gente que nos rodea. Podemos ser personas que viviendo los mismos problemas que los demás mantengamos la paz y la alegría y demos razón de nuestra esperanza.

Esa es la alegría que deseo a todos mis amigos, de la tuvimos noticias gracias a Jesús, el Hijo de Dios, cuyo nacimiento vamos a celebrar, que nos mostró el amor que Dios no tiene y que ha hecho morada dentro de nosotros.

Francisco Rodríguez Barragán

jueves, 22 de octubre de 2009

DE TODAS MANERAS

A mi buen amigo Manuel A. Bobenrieth lo han nombrado profesor emérito de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Su discurso de agradecimiento por tal distinción, que fue rubricado por un largo y caluroso aplauso de los asistentes, contiene un pasaje del mayor interés porque pone de manifiesto su calidad humana y su actitud ante la vida. Como sus palabras pueden ser útiles para todos, le pedí y obtuve su autorización para hacerlas llegar a mis lectores. Las copio a continuación:

“Los años de formación médica y los cincuenta y dos años subsecuentes de ejercicio profesional en Chile, Estados Unidos de Norteamérica y España, en los campos de medicina familiar, epidemiología, gestión de hospital universitario, salud pública, educación en atención médica, publicaciones científicas, docencia en metodología de investigación, escritura científica y lectura crítica de los artículos publicados, me enseñaron entre muchas otras lecciones:
Que la gente actúa, con nosotros a veces, en forma irracional y egoísta: queramos a la gente de todas maneras;
Que la gente suele ser desconfiada y obra muchas veces solo por su interés, buscando su propio beneficio: confiemos en la gente de todas maneras;
Que el bien que hacemos hoy suele ser olvidado mañana: hagamos el bien de todas maneras;
Que si compartimos nuestro saber como vocación y sentido de misión, alguna gente puede sospechar que actuamos por motivos mezquinos ulteriores: compartamos nuestro saber con respeto, inteligencia y corazón de todas maneras;
Que si tenemos éxito en el cumplimiento de nuestra misión y en nuestra relación, algunas veces ganaremos falsos amigos y verdaderos enemigos: cumplamos con éxito y lealtad nuestra misión de todas maneras;
Que el hombre más digno con las ideas más grandes y nobles puede ser desacreditado por el hombre más vil con la mente más pequeña y retorcida: actuemos con dignidad de todas maneras;
Que lo que nos costó tanto construir a lo largo de años puede ser devastado y hasta destruido de un día para otro: construyamos con optimismo de todas maneras;
Que el proceder con honestidad y franqueza a veces nos hace vulnerables: seamos francos y honestos de todas maneras;
Que alguna gente necesitada recibe nuestra ayuda; pero esta misma gente también nos puede olvidar y rechazar cuando necesitamos su apoyo: ayudemos a la gente de todas maneras;
Que los alumnos son –a veces– inquietos, desconfiados, escépticos, pasivos, distraídos, hipercríticos: reconozcamos, comprendamos y comprometámonos con los alumnos, con dedicación y amor, de todas maneras;
Que no hay triunfo sin sacrificio, ni éxito sin dolor: batallemos por el triunfo y el éxito de las causas justas, nobles y compasivas de todas maneras;
Que el opinar con sinceridad nos puede causar penas, daños y perjuicios: cultivemos y manifestemos con sinceridad, con prudencia y oportunidad de todas maneras;
Que la gente a menudo nos valora más por la autoridad, el poder, la influencia y los bienes materiales que poseemos, que por lo que verdaderamente somos: seamos verdaderos, pacientes, comprensivos, esforzados, modestos y solidarios de todas maneras;
Que la gente muchas veces interpreta nuestra actitud de respeto, de prudencia, de ecuanimidad y de sensibilidad como signo de debilidad y de complacencia: seamos respetuosos, prudentes, ecuánimes y sensibles de todas maneras;
Que la gente puede captar erróneamente nuestra comprensión y tolerancia como síntomas de pusilanimidad: seamos comprensivos y tolerantes de todas maneras;
Que los avatares de la vida cotidiana con sus esperanzas fallidas y penas inmerecidas tienden a perpetuar un presente de pequeño poder circunstancial, limitado y mezquino: pensemos en un futuro grande, trascendente, abierto y generosos de todas maneras.”

Creo que merece la pena haberlas copiado para ustedes.

Francisco Rodríguez Barragán