martes, 29 de septiembre de 2015

Tiempos de confusión y olvido de Dios

Estamos viviendo tiempos de confusión y zozobra, se esperaba un tiempo de paz y estamos en conflicto permanente, creímos en el estado de bienestar y resulta que no es sostenible, pensamos que la democracia era la solución para todo y parece que el país puede resultar ingobernable con los nuevos políticos elegidos muy democráticamente. El estado de las autonomías que consagró la Constitución del 78 está provocando más problemas que los que esperaba solucionar.

Formar parte de la Comunidad Europea era el sueño de los demócratas que vivíamos en la España de Franco, pero esta Comunidad no nos resuelve todos nuestros problemas y nos crea otros. En un mundo globalizado pero con terribles diferencias qué papel tiene que jugar Europa y cómo se pueden conseguir acuerdos ante los nuevos retos: ¿refugiados o invasores?
La avalancha de pueblos que desde hace tiempo están llegando a Europa y que ahora se desborda incontenible ¿dará lugar a una convivencia pacífica o conflictiva?
España y toda Europa están envejeciendo a gran velocidad, dedicados a promocionar nuevos valores como la ideología de género, el matrimonio homosexual, una sexualidad libre y variada y el aborto. Al mismo tiempo se van eliminando las raíces cristianas que compartíamos, dejándolas cada vez más vacías y faltas de influencia y contenido.
Solzhenitsyn, testigo de la gran convulsión que produjo el comunismo, cuando en 1983 recibió el Premio Templeton, comenzó recordando que sus mayores repetían: “los hombres se han olvidado de Dios, esa es la causa de todo” y que el rasgo principal del siglo XX era precisamente: “los hombres se han olvidado de Dios”.
Si Dios no existe, si nos resulta innecesario, si lo creemos una antigualla de la que hay que deshacerse, entonces el hombre se siente liberado y capaz de organizarlo todo según su capricho, ¡y así nos va!
La dualidad hombre y mujer establecida desde el principio la hemos alterado bajo fórmulas sibilinas e ideología de género. La unión de un hombre y una mujer para constituir una familia y transmitir la vida y los valores que la sustentan, se está destruyendo con uniones confusas y temporales, niños de encargo, vientres de alquiler, trivialización del aborto, caos y confusión y grandes intereses en juego.
El hombre quiere decidir sobre el inicio de la vida y sobre quién debe ser eliminado en el vientre materno o en la cama del moribundo. Aplicar la eutanasia puede llegar a ser una práctica aceptada a poco que nos descuidemos.
Por muchas organizaciones internacionales, conferencias y propaganda no hemos conseguido una más justa distribución de la riqueza, ni establecer una paz duradera, ni conseguir un acercamiento de pueblos y culturas. Bajo las más edulcoradas palabras impera el egoísmo de los más fuertes y continúa la esclavitud, la explotación y la violencia.
Impulsado por una soberbia demoniaca el hombre quiere hasta decidir sobre la Tierra, un planeta que recibió hecho, y se dedica a propagar infundios tales como el peligro de la superpoblación para justificar, también  bajo eufemismos, la anticoncepción y el aborto, que se está recalentando, que se está enfriando, que avanza el desierto, o que estamos disminuyendo la capa de ozono.
Puede leerse con provecho lo que decía San Pablo a los Romanos (1, 10-32) sobre lo que ocurre cuando el hombre no quiere saber nada de Dios.
Francisco Rodríguez Barragán

http://www.elguadalope.es/2015/09/17/tiempos-de-confusion-y-olvido-de-dios/






La familia en los Organismos Internacionales

La única organización presente en Naciones Unidas de carácter católico para la defensa de la Familia y Los Derechos Humanos informa que, después de tres años de negociaciones, la Asamblea General aprobó formalmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible para los próximos quince años.

Estados Unidos interpuso una reserva a los objetivos y metas al considerar que podría haberse ido más lejos y abierto nuevos caminos en referencia a la salud sexual y reproductiva, términos que encubren solapadamente la promoción del aborto y su legalización, pues se insiste que siguen muriendo mujeres por no contar con una asistencia médica de calidad cuando abortan.
El bloque africano, de 54 países, mantuvo que no puede considerarse que la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos crean o supongan el derecho al aborto y que hay que excluir cualquier interpretación opuesta al derecho interno de cada país. La Santa Sede expresó su esperanza de que todos los países se esfuercen por proteger la vida en el seno materno.
En cuanto al asunto de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LBGT) fue aún más controvertido y muchos países se negaron a que la expresión “orientación sexual y la identidad de género” debiera tenerse en cuenta para la implementación del programa. Pero USA remarcó que el programa debería implementarse teniendo en mente los derechos de LGBT.
El Consejo de Cooperación del Golfo y el Grupo de África lamentaron la ausencia de reconocimiento alguno al papel de la familia en el desarrollo sostenible y reiteraron que la familia es producto de la unión entre un hombre y una mujer.
Al no haber podido conseguir el reconocimiento de los derechos de LGBT en la ONU, Estados Unidos, países europeos y sus aliados logaron bloquear del todo a la familia en los nuevos objetivos mundiales de desarrollo. Es la primera vez que en un acuerdo importante relacionado con la política social no se mencione la familia.
Ante la falta de avances significativos en cuanto a los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en la ONU, el gobierno de Obama, con la ayuda de los defensores LGBT, pasaron a minar los principios pro-vida y pro- familia, presentes en la Declaración de los Derechos Humanos, presionando a los países que objetan los derechos LGBT a que permanecieran callados en las negociaciones.
Aunque no han convertido el aborto, los derechos LGBT ni la educación sexual en normas de la ONU, no significa que hayan fracasado en su ofensiva ya que cuentan con medios y fundaciones pudientes para continuar imponiendo políticas familiares y natalistas perniciosas.
Ayer mismo, 8 de septiembre, la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo, ha adoptado el informe de una eurodiputada que llama a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los Estados de la Unión, sin respetar las competencias nacionales.
También llama este informe a avanzar en el reconocimiento de la procreación asistida como un derecho individual y a legalizar la práctica de vientres de alquiler, indicándose en el mismo que hay más probabilidades de protección de los derechos de LGBT si tienen acceso a instituciones jurídicas como la cohabitación, la unión de hecho o el matrimonio.
Está claro, si en el mundo, quedan defensores de la familia, en nuestra civilizada Europa y en nuestro propio país, la tarea de demolición avanza imparable.
Francisco Rodríguez Barragán


miércoles, 2 de septiembre de 2015

¿Sirve para algo la ONU?


Se están produciendo unas corrientes migratorias impresionantes. El Estado Islámico y sus acciones terroristas, la guerra en Siria, el irresuelto problema palestino, la pobreza del África negra, los problemáticos gobiernos de muchas naciones americanas, las tensiones entre las dos Coreas y un largo etcétera están provocando el asalto de todas las fronteras para acceder a los países más desarrollados y más ricos.


La corriente migratoria de hispanos hacia Estados Unidos y los problemas que conlleva, son una de las bazas que esgrimen los aspirantes a la presidencia de USA. Los medios de comunicación no hacen referencia constante a este problema.

La corriente migratoria desde África hacia Europa es soportada por Italia y España, con escaso eco en Europa, salvo para reprender a España por la acción de sus fuerzas de seguridad y las alambradas que muchos estiman crueles. La corriente que opta por cruzar el Mediterráneo exige tanto en Italia como en España la dedicación de grandes efectivos en salvamento y ayuda, mientras que sanguinarias mafias se lucran con ello.

Pero la corriente que quiere llegar a Alemania, como nuevo El Dorado, tiene que atravesar varias fronteras y cada día vemos como estas se llenan de alambradas y policías para frenar el éxodo masivo de gentes que huyen de Siria y su guerra interminable.

Una novedad que nos ofrecen las televisiones es el arriesgado paso de emigrantes desde Francia al Reino Unido por el túnel bajo el Canal de la Mancha.

Y ante todos estos problemas ¿qué hace la ONU? Pues me parece que poco o nada. Quizás sus mismas siglas ponen de manifiesto sus mentiras. Lo de Organización pienso que se trataba de organizar el mundo para evitar guerras y enfrentamientos. Los famosos cascos azules ¿han desaparecido? Los de Naciones Unidas puede ser un eufemismo muy lejos de la realidad. No veo más unidad entre las naciones que la que nace de su propio interés antes que de la realización del bien común.

¿Entonces a qué se dedica el tinglado de la ONU y sus diversos organismos?  No leo que estén haciendo nada frente a los problemas que hoy nos aquejan, pero se dedican con entusiasmo a propagar la ideología de género, a promocionar los “derechos” del colectivo LGBT , a difundir bajo el eufemismo de “salud y capacidad reproductiva” una agresiva política antinatalista, que llega a condicionar cualquier tipo de ayuda a países pobres a que legalicen el aborto, la anticoncepción y el matrimonio entre personas del mismo sexo, para lo que cuentan con poderosos grupo de presión. Siguiendo las ideas de Malthus o Paul Erlich están empeñados en disminuir la población cuando creo que no hay problema de producción de alimentos sino su distribución.

Otra cosa a la que se dedica es a hablar sobre el “calentamiento global”, en el cual los fenómenos solares tienen mayor influencia que las acciones humanas, aunque naturalmente mucha gente vive de ello. Recordemos todo el tiempo que entretuvieron a la población con la “destrucción de la capa de ozono”. Ya no se habla de ello, ¿Se resolvió el problema o es que nunca existió? No tengo ni idea.

Su preocupación por el patrimonio de la humanidad no ha servido para poner coto a los desmanes del Estado Islámico que destruye sin contemplaciones los restos de nuestro pasado. Y hablando del Estado Islámico ¿se está ocupando la ONU en averiguar los países que lo proveen de armas y municiones o los que le compran petróleo?

Francisco Rodríguez Barragán











El mundo y los cristianos






Muchos cristianos bien intencionados­­  están empeñados en llegar a algún tipo de compromiso con el mundo, a descafeinar el mensaje de Jesús para que no se note la oposición entre las opiniones del mundo y las del evangelio, pensando que así viviremos pacíficamente y seremos aceptados por los poderes que hoy señorean a las naciones.

Me parece una enorme equivocación querer jugar a dos barajas, seguir confesándonos creyentes y compartir los valores mundanos, cuando Jesús ya advirtió a sus seguidores de la radical incompatibilidad diciendo poco antes de ser detenido que el mundo nos odiará porque no somos del mundo y pidió al Padre que no nos sacara del mundo sino que nos guardara del Maligno.

Este Maligno es el mismo que tentó a Jesús proponiéndole darle todos los reinos del mundo si postrándose ante él lo adorara. La tentación sigue repitiéndose con los que siguen a Jesús y muchos caen en la trampa y creen que pueden hacer compatibles el mundo y el evangelio.

El enorme desarrollo de la ciencia, en lugar de llevarnos a la contemplación de las maravillas de un universo que no ha sido creado por el hombre sino por Dios, nos lleva a negarlo para ser como dioses. Si Dios no existe el hombre es dios y puede organizar el mundo como le parezca, incluso destruirlo.

El mundo ofrece soluciones políticas y económicas muy diversas, sin que ninguna haya podido garantizar la mejora integral de la humanidad, incluso proclama que hay demasiada gente en el planeta y hay que reducir la población. Ni siquiera en aquellas partes del mundo donde temporalmente se ha conseguido ofrecer un estado de bienestar, exclusivamente material, existe seguridad de que sea sostenible.

El programa de Jesús es realmente opuesto a los valores del mundo de su tiempo y de cualquier tiempo, por ello fue condenado y ajusticiado, pero su resurrección acreditó que El era el camino, la verdad y la vida.

El mandato de Cristo, el Hijo de Dios, a sus seguidores fue ir al mundo entero para pregonar la buena noticia y hacer nuevos discípulos, enseñándoles a guardar lo él que había mandado, junto a su promesa de que estaría con ellos hasta el fin de los tiempos.

Por eso más que andar buscando compromisos con el mundo tenemos que seguir su programa que llama dichosos a los que eligen ser pobres, a los que sufren, a los desposeídos, a los que tienen hambre y sed de justicia, a los que son misericordiosos con sus prójimos, a los que tienen el corazón limpio de odios, a los que trabajan por la paz, a los que viven perseguidos por su fidelidad, a los que son perseguidos y calumniados por ser cristianos. Esto es ser sal de la tierra y luz del mundo.

Los cristianos tienen que ser los que van mucho más allá de la ley. Se dijo desde antiguo no matarás y si uno mata será condenado por el tribunal, pero Jesús ordena que todo el que trate con ira a su hermano o lo insulte también será condenado; se dijo no cometerás adulterio pero Jesús nos dijo que quien mira a una mujer casada con mal deseo ya adulteró en su corazón.

El capítulo 5 del evangelio de Mateo puede leerse con provecho por quien quiera ser cristiano de verdad.

Francisco Rodríguez Barragán








viernes, 21 de agosto de 2015

Los cristianos aquí y ahora


Desde hace bastante tiempo los ataques a la Iglesia Católica son constantes y se han agravado con el acceso al poder autonómico y municipal de los nuevos partidos. También las redes sociales se utilizan para hacer comentarios  desfavorables.

La enseñanza de la religión está siendo cuestionada con el marcado deseo de irla reduciendo hasta su desaparición. Algunos políticos argumentan que la enseñanza religiosa no es científica y que es contraria a las conductas y opiniones que rigen actualmente la sociedad.

He venido pensando que se trataba del cumplimiento de las palabras de Jesús que dijo a sus seguidores que serían insultados, perseguidos y calumniados por su causa y así sucedió cuando empezó la predicación apostólica, eran perseguidos pero la Iglesia crecía imparable. En cambio hoy siguen los ataques y los insultos en nuestro país pero la iglesia no crece sino que más bien mengua. ¿Qué pasa?

Aunque algunas manifestaciones religiosas resulten multitudinarias, y aunque los templos estén abiertos todos los días, solo asiste gente mayor y muy pocos jóvenes. Según las encuestas del CIS una mayoría de españoles se declaran creyentes, pero los que asisten a misa, al menos los domingos, son un porcentaje cada vez más reducido.

He vuelto a leer el capítulo 5 del evangelio de Mateo y allí nos dice Jesús: vosotros sois la sal de la tierra pero si se queda sosa ¿con qué se salará? Ya no sirve más que para tirarla a la calle y la pise la gente.

¿No será que los cristianos ya no somos la sal de la tierra? Seguramente nos atacan, nos pisan, porque no somos sal que evita la corrupción ni levadura que hace fermentar la masa.

No nos distinguimos los cristianos, como colectivo, por una conducta diferente de los demás sino más bien vamos aceptando cada vez con mayor facilidad las opiniones y conductas mundanas.

Los cristianos y la iglesia de la que formamos parte no nos atrevemos a proclamar el evangelio de Jesús al mundo para que se convierta y viva, sino tratamos de acomodarnos al mundo, evitando cualquier clase de roce. Hemos dejado de hablar de la gracia y el pecado, de los vicios y las virtudes, del matrimonio para siempre, de la importancia capital de la familia, de los dones de Dios, la fe, la esperanza y la caridad, del perdón que se obtiene mediante el arrepentimiento y la confesión, del infierno y de la vida eterna, pero ¿hay alguien que se sienta pecador? ¡Cuidado, vaya alguien a molestarse!

Invocamos la libertad de opinión para aceptar cualquier cosa inaceptable como la ideología de género, la difusión de la homosexualidad, el aborto como un método más de control de la natalidad, etc. etc. ¿Dónde queda el mandato de evangelizar? Algunos grupos luchan contra estas lacras sin el respaldo de quienes debían apoyarlos.

En lugar de hablar de la caridad como la vivencia de un amor capaz de dar la vida por los demás, hablamos vagamente de una solidaridad, en la que se ofrecen alimentos pero no se evangeliza.

Así pues mi reflexión me va llevando a pensar que somos una sal que se ha vuelto sosa y solo sirve para que la pisen, nos pisen y no nos hagan ni caso. No tenemos ideas claras de lo que debemos ser los cristianos en el mundo: sal, luz, levadura.

Francisco Rodríguez Barragán














El nuevo orden mundial que predica Hillary Clinton






Cada día nos trae noticias inquietantes que se producen con tanta rapidez que no da tiempo de reflexionar sobre ellas, darse cuenta de lo que representan y su incidencia en el mundo en que vivimos.

Hillary Clinton, política relevante en los medios internacionales y especialmente en la ONU, declaró hace unos días que los estados deben utilizar sus poderes coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales. Me parece fuerte que se proponga tal cosa. La libertad de opinión de las personas influyentes tiene una repercusión mediática que puede resultar devastadora.

Seguramente no se refiere a que los gobiernos repriman las costumbres que, con base más o menos  religiosa, choquen con la Declaración de los Derechos Humanos, como pueden ser la esclavitud, la mutilación femenina, la negación de la igualdad, la discriminación racial, la explotación infantil etc. De hecho los Estados Unidos no plantean nada de eso en sus relaciones con países que sin duda los vulneran..

Su objetivo se inscribe en la promoción de un Nuevo Orden Mundial donde se vaya obligando a los estados a aceptar la ideología de género que conlleva el reconocimiento de unos nuevos derechos: ser hombre o mujer como opción personal, el aborto libre disfrazado como salud sexual y reproductiva de las mujeres, la legalización de matrimonios entre personas del mismo sexo para constituir nuevos modelos de familias, el de la muerte digna que es lisa y llanamente legalizar la eutanasia, etc.

Creo que no somos conscientes de todo lo que representa la introducción de unas pautas de comportamiento destructivas del tejido social que hizo posible nuestra civilización.

Para la señora Clinton y la maraña de organizaciones que se cobijan bajo el manto de la ONU, manejadas por sedicentes expertos y grupos de presión, financiados por intereses empresariales, ─como puede ser Planned Parenthood, la mayor organización para el aborto─ que ha saltado a los medios de comunicación al grabarse dos escenas en las que mujeres dirigentes de la misma hablan sin remilgos de la forma en que venden a los bebés abortados enteros o por partes, debidamente envasados para experimentación.

El presidente Obama ha arremetido contra los medios que han puesto al descubierto el negocio de Planned Parenthood, pues mantiene en su país una política antinatalista y homosexualista y apoya todo el infecto tinglado de ayudas económicas a países pobres a cambio de la legalización del aborto, gaymonio, eliminación de la objeción de conciencia  y otras aberraciones.

Saben los promotores del Nuevo Orden Mundial que la Iglesia Católica es un obstáculo a sus planes y por eso la señora Clinton habla expresamente de dogmas religiosos.

Lo verdaderamente grave es que no reaccionemos con suficiente fuerza ante estas cosas, sino que las vayamos aceptando  ovejunamente ya que nuestros políticos, progresistas ellos, si hay que matar a los niños por nacer pues se matan, si hay que promocionar la homosexualidad en la escuela, pues se promociona, que hay que poner la bandera arcoíris en todos los organismos se pone, si el orgullo  gay organiza una horrenda mascarada, pues se asiste.

Luego todos los medios se indignan porque una desalmada arrojó a un recién nacido a un contenedor y alguien oyó su llanto. Pero el llanto y el pataleo de los niños quemados o troceados en el vientre de su madre no lo oye nadie y terminan eliminados, muy asépticamente, en esos mataderos de niños llamados abortorios.

Francisco Rodríguez Barragán




martes, 21 de julio de 2015

El progreso como arma del totalitarismo



 

Las ideologías tienden inevitablemente a ser totalitarias. El esquema de toda ideología, como instrumento de interpretar y modificar la realidad, entra en conflicto con el entramado de pautas y valores que han ido configurando la sociedad a lo largo de la historia por ello su estrategia es presentarse como progreso, como superación de lo existente hacia algo mejor.

En el llamado siglo de las luces o edad de la razón, los filósofos propusieron eliminar la idea de Dios para que solo el hombre fuera quien decidiera sobre la realidad, sobre toda la realidad. Se presenta el progreso, ─una realidad en los descubrimientos científicos─, como paradigma absoluto. El hombre y no Dios es el dueño del mundo. La vieja promesa del demonio: “seréis como dioses” parece haberse conseguido.

El progreso en el que todos creen ciegamente no traerá por sí ni paz ni bienestar, pero quien se oponga a las ideas progresistas será silenciado. Hacer la revolución para que el pueblo sea soberano en lugar de los reyes era progreso, aunque luego sirvan a Napoleón y padezcan una larga guerra. Luchar para que los proletarios triunfen es progreso, aunque luego se compruebe que terminaron siendo esclavos sufrientes con millones de víctimas.

Tanto la colonización como la descolonización se presentaron como progreso, pero ¿ha mejorado la situación del llamado tercer mundo, han salido del subdesarrollo?

Dos guerras mundiales fueron progreso…  pero del armamento. ¡Qué grande es el hombre fabricando la bomba atómica!

La Declaración de los derechos humanos o la Organización de las Naciones Unidas, se nos presentaron como progreso, pero aquella declaración de 1948 firmada por los Estados Unidos no hizo a los negros iguales, sino que tuvieron que seguir luchando contra la discriminación. La ONU, que trata de concentrar en ella todo el progreso de la humanidad, defiende un Nuevo Orden Mundial en el que para “conservar la tierra” hay que disminuir el número de personas, las naciones tienen que legalizar el aborto, la contracepción o aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo si quieren ser progresistas, si quieren recibir ayudas de los países ricos.

Ahí tenemos la ideología de género y sus pretensiones totalitarias. Luchar contra la discriminación de la mujer o del colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales no puede ser más progresista y nadie se atreverá a defender lo contrario. Pero enarbolar la bandera de colorines en nuestras instituciones, jalear las repugnantes cabalgatas del orgullo gay, introducir en la educación de los niños que el sexo es algo que cada cual puede elegir a su gusto, que hay que respetar la orientación sexual de todos, ¿también la pederastia? ¿el bestialismo? ¿el incesto? ¿la poligamia y la poliandria?

Si eliminamos a Dios y al orden natural, toda aberración será posible y querrán hacérnosla tragar como progreso, como un paso adelante de la civilización y si nos oponemos seremos marginados, proscritos, perseguidos.

Nuestra propia razón debía llevarnos a encontrar a Dios en la creación, pero engreídos en nuestra falsa suficiencia, el mismo Dios al que volvemos la espalda nos abandona a nuestros deseos, a nuestras pasiones degradantes y como juzgamos inadmisible reconocerlo, terminaremos padeciendo la perversidad, la injusticia, la codicia y toda clase de males, como ya vemos que está ocurriendo.

Francisco Rodríguez Barragán