viernes, 15 de abril de 2016

Ingeniería social: ideología de género



Ante tanto dislate acerca de la ideología de género es una satisfacción leer el comunicado del Colegio Americano de Pediatras en el que advierte del abuso infantil que constituye condicionar a los niños a creer que pueden elegir su propio sexo como se está introduciendo en la educación pública y, lo que es más grave, en las leyes “progresistas” que se elaboran por unos parlamentos que se arrogan unos poderes absurdos.
Dice el Colegio Americano de Pediatras que no existe un tercer sexo pues la sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario. Nuestros cromosomas XY y XX son marcadores genéticos saludables. Somos concebidos como hombre o como mujer, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie, lo cual es evidente por sí mismo. También dice el citado Colegio que nadie nace con un género sino con un sexo biológico.
Nadie nace con conciencia de ser hombre o mujer sino que se va desarrollando con el tiempo, aunque puede desviarse a consecuencia de percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y experiencias adversas desde la infancia y quienes se identifican como del sexo opuesto o como algo intermedio, no conforman un tercer sexo sino que siguen siendo hombres o mujeres biológicos.
Que un niño se crea niña o una niña se crea niño es un problema psicológico objetivo en su mente pero no en su cuerpo, es una disforia de género y debe ser tratada como tal. Utilizar bloqueadores hormonales en la pubertad o la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos es una barbaridad respaldada por el lobby de lesbianas, gay, bisexuales y transexuales con grandes influencias en organismos internacionales.
El pasado 21 de marzo tres obispos españoles publicaron su reflexión sobre la «Ley de Identidad y expresión de Género e Igualdad Social y no discriminación» aprobada por la Asamblea de la Comunidad de Madrid en la que señalan que el “supuesto derecho” al reconocimiento de la identidad de género libremente manifestada, es mera ideología nacida de la revolución sexual y la dictadura del relativismo que pretende en nombre de la libertad abolir cualquier norma moral que impida el imperio de la libertad absoluta de la técnica.
Dicen también los obispos que el contenido de esta ley no es algo separado del proyecto de ingeniería social que se viene propiciando en España y también a nivel mundial, del que forman parte la anticoncepción, la esterilización, el aborto, el amor libre, las técnicas de reproducción asistida, la usurpación deliberada de la filiación natural de los niños, manipulación hormonal y extirpación quirúrgica para la reasignación de la identidad personal, la eutanasia, el suicidio asistido, la manipulación de embriones, etc. en una tarea de deconstrucción del hombre que avanza inexorable.
El campo educativo en manos de los poderes públicos es una herramienta decisiva en esta tarea, a través de la implantación de una educación sexual, promovida por la Organización Mundial de la Salud que afecta a los niños desde la escuela infantil hasta el bachillerato, sin contar para nada con la voluntad de los padres y otorgándoles la capacidad legal para definir su orientación sexual.
Como puede verse los políticos hablan de “derechos” al mismo tiempo que conculcan los que teníamos como personas y como padres.
Francisco Rodríguez Barragán
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Reflexión en Semana Santa


Contemplo en el televisor las procesiones de Semana Santa, con las calles llenas de gente que mira el desfile de cofrades, de músicos y de imágenes y me pregunto si ese Jesús preso, azotado, coronado de espinas, despojado de sus vestiduras y finalmente crucificado, representa algo en nuestras vidas.
Me pregunto si todos saben algo de ese judío condenado a muerte por Poncio Pilatos a instigación del Sanedrín judío en tiempos del emperador Tiberio, hace dos mil años, que murió perdonando a sus verdugos y abandonado de casi todos sus discípulos, pero que tres días después resucitó y les encargó difundir su mensaje: “Id al mundo entero y predicad el evangelio”.
Aquellos discípulos asustados comprobaron que era Jesús y estaba vivo, por lo tanto era efectivamente quien decía ser: el Hijo de Dios. Eran testigos de ello y su testimonio no les salió gratis, fueron perseguidos, torturados y muertos, pero su mensaje ha llegado hasta nosotros, aunque quizás no le estemos haciendo ningún caso, entretenidos con los ruidos que nos llegan del mundo a través de todos los medios de comunicación.
El mismo Jesús, haciendo el camino inverso de Adán que quiso ser como Dios, se hace hombre para que siguiéndolo podamos volver a Dios de quien recibimos la existencia. Junto con la existencia también recibimos de Dios  la libertad, para que libremente le amemos o lo rechacemos.
Jesús predicó durante un poco tiempo en Palestina, anunciando el reino de Dios y proclamando cosas tan chocantes como llamar dichosos a los pobres, a los que hambrientos, a los que lloran, a los que son perseguidos a causa de la justicia, porque ellos serán consolados,  poseerán la tierra, porque de ellos será el reino de los cielos.
En cuanto a la ley, de la que eran tan celosos guardianes los jefes de la sinagoga, se atrevió a cuestionarla proponiendo superar los mandamientos: se os dijo: no matarás, pero yo os digo más: ni tan siquiera ofenderás  de palabra a los demás, se os dijo: amarás a tu prójimo, pero yo os digo que también a tu enemigo, se os dijo: ojo por ojo y diente por diente pero yo os digo más: ofrecerás la otra mejilla al que te golpee, se os dijo: no codiciarás la mujer del prójimo, pero yo os digo más: ni siquiera la mirarás con mal deseo…
El mensaje que Jesús quiere que difundan sus discípulos es que hay más gozo en dar que en recibir, que el que quiera ser el primero ocupe el último puesto y sirva a todos, que el amor es más fuerte que el odio, que Dios nos ama y nos perdona si nos volvemos a Él..
Pero también nos advierte que el mundo odiará a los cristianos a causa de su nombre, pues el príncipe de este mundo, el mismo demonio que tentó a Adán, sigue activo con sus tentaciones, con su propuesta de ser como dioses hasta el fin de los tiempos.
En la oración que  Jesús enseñó a sus discípulos, y que ha llegado hasta nosotros, pedimos que: no nos deje caer en la tentación y nos libre del malo, que sea santificado el nombre de Dios y venga a nosotros su reino, que siempre se haga su voluntad, también pedimos el pan de cada día, no el estado del bienestar, y el perdón de nuestras ofensas en la misma medida que nosotr
os perdonamos a quienes nos ofenden.
Francisco Rodríguez Barragán
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Las Naciones Unidas, su política y sus directrices



El pasado sábado 12 de marzo se reunió en Paris el I Foro One of Us (Uno de nosotros), cuyo presidente es Don Jaime Mayor Oreja, en el que unos 1300 líderes europeos analizaron la situación respecto a la defensa de la vida y la dignidad de la persona humana, que por parte de partidos políticos y grupos de presión tratan de ser silenciados en Europa.
La aceptación social del aborto, las prácticas anticonceptivas, los vientres de alquiler, la ideología de género, que invocando la igualdad de los sexos, pretende eliminar la función de la familia, maternidad y paternidad, desvincular la sexualidad de la procreación que pasa a ser una carga que la mujer no debe soportar y si desea tener un hijo poder acudir a cualquiera de las técnicas de inseminación artificial que se ofrecen.
Si el inicio de la vida no goza de ninguna garantía, si el concebido y no nacido puede ser eliminado sin cortapisas, también el final de la vida está siendo ya cuestionado desde planteamientos eufemísticos que tratan de encubrir la manera de introducir la eutanasia como muerte digna.
Al mismo tiempo el Center for Family & Human Rights, primera organización próvida  presente en los organismos de la ONU, advierte de que en la próxima Cumbre Humanitaria Mundial, que se reunirá en mayo en Estambul, se pretende que las Naciones Unidas implementen la tasa Tobín, sobre las transacciones financieras de divisas, como un ingreso propio para el sostenimiento de sus organismos a fin de no tener que rendir cuentas a los países que vienen hasta ahora contribuyendo.
Aunque estos organismos de la ONU se presentan como gestores de tareas humanitarias, lo cierto es que son los grandes impulsores de la reducción de la población a través de la implantación del aborto en todos los países, aunque digan que tratan de conseguir la salud sexual y reproductiva de la mujer. De hecho el organismo relativo a la población vincula sus ayudas a la eliminación de cualquier traba al aborto, difusión de anticonceptivos e incluso esterilización tanto de mujeres como de hombres.
Ellos siguen empeñados en conseguir un derecho mundial al aborto y una nueva definición de los sexos y la familia, aunque hasta el momento no han conseguido los apoyos suficientes en la Asamblea General, pero han encontrado la aceptación política de muchos países europeos, entre ellos España, que a través de un constante proceso de manipulación está inmersa en un  invierno demográfico y en una destrucción progresiva de la familia, crisis mucho más honda que la económica y que puede dar al traste con el manoseado estado del bienestar.
También informa C-Fam que el comité de la ONU que supervisa el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 sostiene que el derecho al aborto forma parte integral de la “salud reproductiva” y que las naciones deben revocar las leyes que restrinjan el aborto y la sodomía, subvencionar el aborto mediante la asistencia médica nacional, exigir la educación sexual para los servicios de salud sexual y reproductiva  sin el consentimiento de los padres, eliminar la protección a la objeción de conciencia, supervisar y controlar a los proveedores de asistencia médica privada, escuelas e instituciones dedicadas al cuidado de niños. Como puede verse unas directrices a las que nuestros políticos, de todos los colores, no parecen oponerse sino más bien secundarlas.
Francisco Rodríguez Barragán
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Buscar la verdad no es fácil, exige utilizar la razón.


Cuando yo era joven, hace ya muchos años, si alguien me contaba alguna cosa y le mostraba mis dudas me contestaba: ¡pues lo ha dicho el periódico o la radio!, argumento que casi siempre me parecía convincente y es que lo que aparece en los medios de comunicación, antes y ahora, nos lleva a creérnoslo, máxime si hay una predisposición a aceptarlo. La guía de conducta de mucha gente es lo que diga su periódico de cabecera o su cadena favorita.
Analizarlo todo para exprimir la verdad no es lo habitual, quizás porque no buscamos la verdad sino el argumentario que apoye nuestras filias, fobias, aficiones y posturas preconcebidas. Pocas veces admitimos estar equivocados en nuestras opiniones y si nos proponen revisarlas desconfiamos.
Quizás no nos damos cuenta de que todo es un montaje propagandístico dirigido a hacernos aceptar, poco a poco, nuevas ideas y opiniones que irán modificando nuestros comportamientos.
Si nos invitan a cambiar nuestros comportamientos mostramos rápidamente nuestra oposición. Si la Iglesia nos repite: convertíos, cambiad de vida, creed en el evangelio, no hacemos ningún caso, estamos convencidos de que todo lo hacemos bien o al menos como lo hace la mayoría, la que según nos repiten nunca se equivoca.
Lo que buscamos son argumentos para defender nuestras propias posturas que se apresuran a facilitarnos los medios de comunicación. Cuando comprobamos que otras personas o grupos piensan diferente no se nos pasa por la cabeza examinar lo que puedan tener de razón. Así vivimos encerrados en nuestras propias opiniones, formas y maneras mirando a los demás con indiferencia, en el mejor de los casos, o incluso con odio.
Estamos asistiendo, a escala nacional, a una cerrazón absoluta que no augura nada bueno. Es una lucha por el poder, a cara de perro, en la que todo vale para “desalojar a Rajoy de la Moncloa”. Un espectáculo poco edificante entre los que ha recibido el voto de los españoles para gobernar con eficacia.
También habrá que contemplar las razones, si las hay, de los que quieren acabar con el sistema y hacer la revolución. Pienso que llevamos ya demasiadas revoluciones a nuestras espaldas, pero si hay personas que se sienten engañadas y perjudicadas por el sistema habrá que abrir el diálogo para conocer la forma que proponen para resolver el conflicto de intereses, pero lo mismo que hay que escuchar habrá que exigir que se escuche a los demás y encontrar soluciones que pasen por el respeto mutuo.
El egoísmo es sin duda un mal camino para entenderse, pero las recetas fracasadas de movimientos revolucionarios hay que erradicarlas, pero buscando que la realización de una política más justa haga innecesaria ninguna clase de revolución.
La solución de todos los conflictos pasa por una regla de oro: ama a tu prójimo como a ti mismo, pero me temo que está por estrenar y no resulta demasiado publicitada por los medios de comunicación. Lo mismo pasa con otra regla de oro: si quieres ser el primero has de ser el último y el servidor de todos.
Bueno, dejo de escribir y voy a ver lo que pasa en el discurso de investidura de Pedro Sánchez.
Francisco Rodríguez Barragán
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viernes, 11 de marzo de 2016

De cómo se cambia la forma de pensar

 

Después de mi artículo de hace un par de semanas en el que la historieta de la rana hervida me servía para una reflexión sobre el proceso que padecemos de eliminación de nuestras raíces para ir aceptando cualquier  cosa que quiera imponernos el gobierno de turno, he sabido que este proceso está estudiado perfectamente por el politólogo norteamericano Joseph Overton y funciona en una sociedad tolerante, sin ideales rigurosos y en la que la división entre el bien y el mal no esté claramente establecida.
Se trata de una secuencia de acciones concretas con el fin de conseguir el resultado deseado que puede ser más eficaz que un arma de destrucción masiva. Es la ventana de posibilidades con la que es posible legalizar desde la eutanasia al canibalismo.
Aquí ya viene funcionando hace tiempo por ejemplo con el aborto, en donde se pasó de su despenalización a convertirlo en un derecho o la sodomía y la homosexualidad que está plenamente legalizada, pues ha pasado de ser una práctica sexual aberrante  a la consideración de matrimonio respetable.
Naturalmente que esto no ocurre de un día para otro. Hacer socialmente aceptable una práctica que durante siglos era rechazable se produce por etapas. La secuencia es pasar de lo impensable a lo radical, de lo radical a lo aceptable, de lo aceptable a lo sensato, de lo sensato a lo popular, de lo popular a lo político
En primer lugar hay que hacer desaparecer del lenguaje las palabras mismas que identificaban aquello que se quiere cambiar y desde estas nuevas palabras pasar a su defensa radical, a ir proponiendo su aceptación, a presentarlo como algo sensato, como algo popular y por último que los políticos lo conviertan en medidas coercitivas..
La defensa de la salud sexual y reproductiva de las mujeres o la defensa de la planificación familiar, exige métodos y medidas que desplazan la cuestión del aborto a la interrupción voluntaria del embarazo en las mejores condiciones sanitarias posibles. Se pasa de lo rechazable a lo socialmente aceptable. Si alguien  esgrime el derecho a la vida del concebido se le ignora sin más.
Hablar de sodomía está feo, pues se cambia por orientación sexual, que resulta más científico y se defiende el derecho de cada cual a decidir la forma de ejercer su propia sexualidad, incluso a elegir si quiere aceptar su sexo biológico o cambiarlo. Si alguien invoca que la sexualidad está al servicio de la procreación también se le ignora o se le ridiculiza.
La eutanasia está en pleno proceso de legalización y como es natural se le llama derecho a una muerte digna, se busca el apoyo científico, se publicita en los medios y se convierte en un derecho que la sociedad termina considerando aceptable y sensato a un paso de su aprobación por los legisladores.
Todo empezó con la tolerancia. Hace ya bastante tiempo que fuimos convencidos de que hay que ser tolerantes con todo lo que se nos presente como progresista aunque el resultado ha sido la aparición de una radical intolerancia hacia quienes se opongan a la presión que padecemos. Por eso pienso que se combate siempre a la religión como el baluarte que puede oponerse a la manipulación educativa en la que lo bueno y lo malo lo terminan decidiendo  los parlamentos.
Francisco Rodríguez Barragán
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Buscar la verdad no es fácil, exige utilizar la razón.



Cuando yo era joven, hace ya muchos años, si alguien me contaba alguna cosa y le mostraba mis dudas me contestaba: ¡pues lo ha dicho el periódico o la radio!, argumento que casi siempre me parecía convincente y es que lo que aparece en los medios de comunicación, antes y ahora, nos lleva a creérnoslo, máxime si hay una predisposición a aceptarlo. La guía de conducta de mucha gente es lo que diga su periódico de cabecera o su cadena favorita.
Analizarlo todo para exprimir la verdad no es lo habitual, quizás porque no buscamos la verdad sino el argumentario que apoye nuestras filias, fobias, aficiones y posturas preconcebidas. Pocas veces admitimos estar equivocados en nuestras opiniones y si nos proponen revisarlas desconfiamos.
Quizás no nos damos cuenta de que todo es un montaje propagandístico dirigido a hacernos aceptar, poco a poco, nuevas ideas y opiniones que irán modificando nuestros comportamientos.
Si nos invitan a cambiar nuestros comportamientos mostramos rápidamente nuestra oposición. Si la Iglesia nos repite: convertíos, cambiad de vida, creed en el evangelio, no hacemos ningún caso, estamos convencidos de que todo lo hacemos bien o al menos como lo hace la mayoría, la que según nos repiten nunca se equivoca.
Lo que buscamos son argumentos para defender nuestras propias posturas que se apresuran a facilitarnos los medios de comunicación. Cuando comprobamos que otras personas o grupos piensan diferente no se nos pasa por la cabeza examinar lo que puedan tener de razón. Así vivimos encerrados en nuestras propias opiniones, formas y maneras mirando a los demás con indiferencia, en el mejor de los casos, o incluso con odio.
Estamos asistiendo, a escala nacional, a una cerrazón absoluta que no augura nada bueno. Es una lucha por el poder, a cara de perro, en la que todo vale para “desalojar a Rajoy de la Moncloa”. Un espectáculo poco edificante entre los que ha recibido el voto de los españoles para gobernar con eficacia.
También habrá que contemplar las razones, si las hay, de los que quieren acabar con el sistema y hacer la revolución. Pienso que llevamos ya demasiadas revoluciones a nuestras espaldas, pero si hay personas que se sienten engañadas y perjudicadas por el sistema habrá que abrir el diálogo para conocer la forma que proponen para resolver el conflicto de intereses, pero lo mismo que hay que escuchar habrá que exigir que se escuche a los demás y encontrar soluciones que pasen por el respeto mutuo.
El egoísmo es sin duda un mal camino para entenderse, pero las recetas fracasadas de movimientos revolucionarios hay que erradicarlas, pero buscando que la realización de una política más justa haga innecesaria ninguna clase de revolución.
La solución de todos los conflictos pasa por una regla de oro: ama a tu prójimo como a ti mismo, pero me temo que está por estrenar y no resulta demasiado publicitada por los medios de comunicación. Lo mismo pasa con otra regla de oro: si quieres ser el primero has de ser el último y el servidor de todos.
Bueno, dejo de escribir y voy a ver lo que pasa en el discurso de investidura de Pedro Sánchez.
Francisco Rodríguez Barragán
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domingo, 28 de febrero de 2016

La rana no saltó a tiempo del agua caliente



He recibido una vez más la historieta de la rana hervida que lleva años rodando por la red. Se trata, por si alguien no la conoce, de una rana que vive contenta en un recipiente lleno de agua que lentamente al que le van haciendo subir la temperatura, la rana se siente feliz con el agua calentita pero como sigue subiendo el agua hierve y la rana ya no es capaz de saltar fuera del recipiente y muere hervida.
He pensado que estamos en una situación semejante. El estado se viene dedicando a mantenernos en una temperatura agradable al irnos dotando de un montón de prestaciones, el tan alabado estado del bienestar, que cuida de nosotros desde la cuna a la tumba.
Conforme ha ido aumentado el nivel de cobertura hemos vivido felices sin observar que todo ello tenía el precio de nuestra libertad, pero no llegamos a inquietarnos, pues entre las múltiples prestaciones que se nos ofrecen hay multitud de entretenimientos donde somos libres de elegir, multitud de sugerencias para disfrutar del placer sin responsabilidad. facilitando a todo el mundo anticonceptivos, píldoras del día después, salud sexual y reproductiva, es decir, aborto costeado por el estado.
El estado social y democrático de todos los partidos ha ido cercenando las raíces en las que crecíamos: historia, familia, religión, valores morales y ocupando lentamente el papel decisivo en la educación, en el establecimiento de nuevos derechos a través de leyes estatales o autonómicas, incluso refrendadas por la comunidad europea, que deciden lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira.
Nuestras obligaciones se han ido reduciendo a una sola: pagar los impuestos crecientes para mantener a una administración también creciente que decide si podemos fumar o no, ir a los toros o no, si debemos creernos lo del calentamiento global o no, si debemos de creer a pie juntillas en la ciencia sin plantearnos otras cosas, como por ejemplo el sentido del dolor, si hay otra vida después de la muerte, si nuestra existencia es mera evolución pasando de la nada a la nada, en definitiva la pregunta clave: ¿qué es el hombre?
Hemos pasado, a medias, de una crisis económica a una crisis de gobierno en la que todos quieren mandar más que servir, todos hacen planes para gastar más y seguir calentando el agua de la rana hasta que todos resultemos hervidos, sin capacidad de reacción.
Por favor no creamos lo que nos cuenten por mucho que nos digan ciudadanos y nos traten como súbditos. Lo que está ocurriendo en los ayuntamientos debía hacernos reflexionar sobre el valor de nuestro voto. Los impuestos nos los exigen cada día, los votos cada cuatro años y luego proclaman que el pueblo nunca se equivoca, como si pudiera demostrarse que la mayoría siempre tiene razón.
Hay que reivindicar que se creen espacios de libertad en los que cada cual asuma su responsabilidad, que funcione el principio de subsidiariedad, que lo que cada persona, cada familia  o cada grupo pueda hacer por sí no lo gestione la administración.
Todo el mundo se escandaliza de la corrupción sin darse cuenta de que su caldo de cultivo es el creciente intervencionismo, si disminuyéramos la administración seguramente disminuiría también la corrupción.
Francisco Rodríguez Barragán
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